El dedo de un guerrero
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Desde que inició la temporada, allá por octubre del 2010, sabíamos que dos equipos serían los rivales a vencer en la temporada de la NBA: por el Oeste estaba Lakers de Los Angeles, quienes defenderían su bicampeonato y por el Este el Heat de Miami, que había armando un trabuco de miedo.
A esos dos monstruos de la duela le seguían con posibilidades de pelear por el título equipos como Celtics de Boston, Magic de Orlando o Spurs de San Antonio. Nadie le apostaba a Dallas por meterse a ese circulo de aspirantes, o al menos no con tanto protagonismo.
Cuando ya ha pasado toda la temporada y quedan los juegos más importantes para conocer al campeón de la NBA, vemos como un alemán le ha dado jerarquía a Mavericks al grado de no tomar como descabellada la idea de convertir a esta franquicia en campeona por primera vez en su historia.
Dirk Nowitzki ha sabido ser un lider en toda la extensión de la palabra y ayudado en su manera tan tenaz de jugar al basquetbol, ha podido meterse hasta estas instancias. Primero fulminó en 4 juegos en las semifinales de conferencia a uno de los gallos que en teoría deberían estar en las finales, Lakers de Los Angeles. Ahora le pelearle al tú por tú al otro de los valientes que si cumplió con los pronósticos de pelear por el título.
Para ser francos, luego del primer juego de la Serie Final donde Dallas perdió 84-92 y el equipo lució muy nervioso, excepto Dirk claro, creía que la carrera del caballo Maverick había terminado, un escenario peor a lo ocurrido en el 2006, sobre todo cuando el alemán dijo ante cámaras "Auxilio, necesito ayuda", luego de que le diagnosticaran un desgarro en el dedo medio de su mano izquierda.
Palabras que más allá de expresar el tremendo dolor en su dedo, parecía un mensaje directo al resto de su equipo. 57 puntos entre 8 jugadores que vieron acción aparte de Dirk, el cuál para variar había sido el líder anotador con 27 unidades. Parecía una misión sumamente difícil la de Nowitzki, superar sin ayuda al tridente letal de Miami: LeBron, Wade y Bosh.
Pero en el segundo juego vimos como un dedo desgarrado puede infundir más motivación que cualquier plática con un sicólogo. El alemán jugó con un vendaje especial y pese a las molestias nuevamente se echó el equipo a sus hombros y los llevó a una victoria dramática, en esta ocasión recibiendo más ayuda de su equipo al repartirse la responsabilidad no sólo de encestar ante la sólida defensa rival, sino también -y tarea más difícil- contener la salvaje embestida del tridente ofensivo de Miami.
Mañana se reanuda la contienda en Dallas, con la serie empatada a un juego por bando y con la moneda aún en el aire y con muchas posibilidades de que los texanos tomen la ventaja.
Antes que iniciera la final pronostiqué que la vieja caballada de Mavericks llegaría agotada tras el desgastante playoff que han tenido y que el temible equipo de Heat se llevaría la serie en 6 juegos. Aunque aún sigo pensando que Dallas no lo logrará, estoy seguro que el guerrero en que se ha convertido Nowitzki luchará incansablemente por el título de la NBA aún y con todos los dedos desgarrados, y créanme, si lo consigue no dudaré en ponerlo entre los mejores jugadores que han pasado por la NBA.