"Ke pex"

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Opinión
/ 11 agosto 2011

Hace poco más de un año lo comenté en este mismo espacio. A la fecha, todo indica que el controvertido tema no tiene para cuándo agotarse. He aquí, de nuevo, mi granito de arena, con el que me sumo a quienes buscan, tanto o más que yo, convencer a las nuevas generaciones de que no todo lo que está de moda es bueno o correcto.

En no pocas ocasiones, la comunidad académica, sobre todo su sector más conservador, ha puesto el grito en el cielo al darse cuenta de la alarmante relajación que de un tiempo a la fecha viene reflejando nuestro idioma, tanto al hablar, como al escribir.

Con la popularización de la computadora, que económicamente es cada vez es más accesible y, por ende, con el uso indiscriminado del Internet, los muchachos han creado su propio lenguaje, mismo que a los mayores suele resultarnos incomprensible.

Entre los especialistas, hay quienes creen que las reglas ortográficas y gramaticales de nuestro idioma están a punto de convertirse en parte del pasado, si bien no en los libros, sí en las relaciones informales. Yo no comparto ese pronóstico.

Es de suponer que en lo que se refiere a su nuevo "estilo" de redacción los jóvenes se han visto precisados a sintetizar vocablos y ahorrar letras, debido quizás a que son lentos en el uso del teclado y no quieren perder tiempo para comunicarse al "chatear" o transmitir mensajes por correo electrónico. Obviamente, la mayoría no han tenido cursos de mecanografía.

Para colmo, hoy la moda es hacer las cosas lo más rápido posible, pues a eso nos tienen acostumbrados los avances tecnológicos y la despiadada competencia que priva en el campo laboral.

Inclusive, en el envío de mensajes a través de teléfonos móviles, los mancebos tampoco pueden detenerse tanto tiempo en redactar palabras completas y ortográficamente correctas. Hasta los adultos nos hemos contagiado de eso.

En cuanto a su vocabulario, mejor ni meternos, porque este espacio no sería suficiente para enlistar las nuevas frases y términos que utilizan nuestros hijos al platicar.

Pero me permito transcribirle aquí algunos ejemplos de cómo escriben los muchachos, lo cual plantea siempre el reto de comprender sus textos en una sola leída: Ranuh Meshiah nos dice lo siguiente en un escrito que dejó en una red social: "Eii eztoOii de acuerdo cada kiien Ezcriibe qomOo uuede ii qomOo kiiere Ok nO aii prOblem nO ataqO zu GrupOo zimplmnt qeriia dar mii puntOh de viiztah Thnkx... :D". Como podemos ver, aquí no hay miramientos de ninguna clase. Las palabras se escriben como llegan a la mente o como se puedan "teclear". Lo peor es que hasta en los recados manuscritos podemos encontrar tales vicios.

Otro ejemplo: "Ola a thOdOz pz miiren en la pagiina de iiniiziiO del space dice activar miiz viizithaz ii ezO perO qiiziiera zaber qOmO puedO ver qiien viiziithO mii perfiil ii miiz fOthOz xfa! [zperO m enthiiendan] graziiaz ii aiiuda! [zOlO rezpuezthaz zObre el themanO qOzaz qe nO zean qOmO qOmenthariiOz para qOnzewiir punthOz xfa!] ez urgenthe baii!". ¡No me diga que leyó todo de corridito y entendió a la primera!

Una de mis inquietudes es establecer hasta qué punto conviene adaptarnos a esta forma tan arbitraria de comunicación, en el afán de identificarnos mejor con ellos, acortando la famosa brecha generacional. La otra alternativa estriba en fomentar entre los estudiantes el respeto por los principios del lenguaje, más aún si son estudiantes de carrera que están a punto de egresar.

El dilema no es nuevo. Hace seis años la Asociación de Usuarios de Internet, en colaboración con las firmas Amena, Movistar, Vodafone, MSN y LLeida.net, presentaron lo que dieron en llamar su "Diccionario MSN", lo cual fue considerado por muchos como un artero atentado al idioma formal.

Una versión periodística informó al respecto: "Se trata de una iniciativa destinada a las celebraciones del Día de Internet, el próximo 25 del presente mes (de octubre). El diccionario es una recopilación de los términos que se usan en los miles de mensajes de móviles o a través de Internet que los usuarios envían cada día."

La "osadía" no paró ahí, sino que los promoventes intentan, aún hoy día, definir por un lado los conceptos englobados y, por otro, presentar dicha recopilación de términos a los filólogos de la Real Academia de la Lengua, a fin de que dicha obra tome "carta de naturaleza" en todos los ámbitos de las actividades humanas, incluyendo el educativo.

En contrapartida, quienes pugnan por el reconocimiento de este nuevo "idioma ecuménico", piensan que tal iniciativa es acertada e inofensiva, considerándose que cada minuto y medio se envían un millón de MSN en todo el mundo, de manera que llegó el tiempo de agrupar estas formas de comunicación en un solo código.

Lo preocupante en esto es que la realidad nos muestra que una gran parte de la población joven ¡no conoce siquiera las reglas ortográficas y gramaticales!, de manera que la implantación de un nuevo código sí menoscabaría gravemente el lenguaje.

Parece ser que pasarán muchos años más antes de que el debate sobre este tema quede debidamente zanjado. ¿Qué hacer mientras tanto?

Me atrevo a sugerir que permitamos a nuestros hijos Ke ze XprecEn komo lez dE la gaNa,,, ziEmpre y kuaN-do nooo Olbiden avbLar ii sKriByr aPpropyaDamnte. Xq 1-dYa noz rekLamaran: ke pex CntyGo? KeEdo cLaRo?

columnas_palabrasmayores@hotmail.com

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