¡¡Cuide afuera!!
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La gente escribe preguntándome: ¿Por qué el trabajo del filósofo tiene como base la espiritualidad y el humor? Será porque, soy un viejo campesino no religioso. pero sí profundamente espiritual. Soy feliz por dos motivos: porque al tener salud me siento parte del milagro de la vida y "si Dios está conmigo. quién contra mí" y el otro, porque no espero nada de la vida y todo lo que llega -lo bueno y lo malo-, sé que sirve para mi evolución y lo recibo con amor.
Además, nunca dejo que los problemas sean más grandes que yo y mucho menos que me arruinen el día; las adversidades me han servido para templar el carácter, porque la vida en sí, toda, es una prueba; por eso soy un viejo que goza con la simplicidad de la vida y que viaja ligero de equipaje. El mejor maestro: el tiempo, me ha enseñado que cuando la gente vive a la carrera, deprisa, no sólo hace las cosas mal sino que además deja de disfrutar el paisaje y de gozar uno a uno los momentos de la vida.
Trabajo con el humor porque sé que: "La vida es como un espejo mágico. Sonríele al espejo y la imagen te sonríe de vuelta. Maldice al espejo y la imagen te maldice de vuelta. Son tus propias acciones las que regresan a tu vida como reflejos que rebotan del espejo."1
Porque el humor es medicina natural para el alma, que me enseña a valorar los milagros de la vida, recordándome que es más lo que tengo que lo que me falta; además de fortalecer mi sistema inmunológico, me entrega como recompensa la felicidad, la salud y miles de sonrisas.
Mahatma Gandhi, lleno de sabiduría escribió: "Una sonrisa no cuesta nada y produce mucho. Enriquece a quienes la reciben sin empobrecer a quien la da. No dura más que un instante, pero su recuerdo a veces es eterno. Nadie es demasiado rico para prescindir de ella. Nadie es demasiado pobre para no merecerla. Da felicidad en el hogar y apoyo en el trabajo. Es el símbolo de la amistad.
Una sonrisa da reposo al cansado. Anima a los más deprimidos. No se puede comprar, ni prestar, ni robar; pues son cosas que no tienen valor hasta el momento en que se dan. Y si alguna vez se tropieza con alguien que no sabe dar una sonrisa más, sea generoso, dele la suya. Porque nadie tiene tanta necesidad de una sonrisa como el que no puede dársela a los demás."
Las anécdotas reflejan el genio, el ingenio, el sentido de vida y del humor de nuestros personajes; ese humor que nos hace reír con la vida. Actualmente estoy por concluir un "Anecdotario de Gobernadores" ?si usted tiene alguna anécdota, no dude en dármela a conocer?, incluyo aquella historia que me contó Rogelio Rodríguez.
"Durante una gira del Presidente José López Portillo por Tamaulipas, el Gobernador Don Enrique Cárdenas, le ofreció una comida en una casa particular. Uno de sus colaboradores, sin ser invitado, quiso ingresar a la comida. Llegó hasta el lugar donde se desarrollaba ésta y dijo al guardia del Estado Mayor Presidencial, que se encontraba enla entrada de la residencia: ?Con permiso...
¿A dónde va señor? -Lo interrogó el guardia. ?A la comida... ?¿Cuál es su nombre? ?Fulano de tal. El guardia consulta la lista de invitados y le dice:?No aparece usted en la relación de invitados... ¡espere afuera, por favor! ?Pero es que yo... ?¡¡¡Espere afuera!!!
Al poco rato llega el dueño de la casa reconociendo al funcionario estatal que seguía en la entrada, le dijo: ?¡Quihubo compadre!... ¿Qué haces acá afuera?... vente, vamos. ¡pásale a lo barrido! Cuando iban entrando, el propietario se adelantó dejando atrás al "des-invitado", a quien el mismo guardia detiene y le vuelve a preguntar: ?¿A dónde va?
Pues fíjese que yo vengo con el dueño de la casa... ?Señalando hacia el hombre que recién había ingresado.?¿Cuál es su nombre? ?Fulano de tal... ?No está usted invitado. ¡espere afuera! Después de un rato, sale de la residencia el Director de Seguridad Pública del Gobierno del Estado; al verlo el funcionario le grita: ?¡Heyt! ¡Ven para acá!, ¿qué andas haciendo aquí?
Ando checando que todo esté en orden ?Respondió el Director.?¿Cómo le hiciste para entrar? Mostrándole un botón rojo que portaba en la solapa del saco, le responde: ?Mira: Soy de Seguridad. ?¡Préstame tu botón rojo! Con éste en su solapa, el insistente funcionario toca nuevamente la puerta. Abre la misma persona de seguridad, y el funcionario, con mucha confianza intenta meterse, pero inmediatamente el guardia presidencial se le interpone en el camino y pregunta: ?¿Dígame señor?
¡Seguridad!, vengo a cuidar que todo esté en orden. El del Estado Mayor se le queda mirando y le contesta secamente: ?Pues. ¡¡Cuide afuera!! 1 es-es.facebook.com/pages/Kabbalah-El.../175834083885 filosofo2006@peodigy.net.mx /Facebook: Filosofo de Guemez/Twitter: @filosofoguemez