`Hay tragedias que podemos evitar, sólo basta tomar las debidas precauciones.'
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QUERIDA ANA:
Te escribo hoy con la esperanza de que mi carta sirva como una advertencia para los padres de los niños pequeños. Lo hago animada por el hecho de que en varias ocasiones las cartas que leo en tu columna me han sido de mucha utilidad, tanto en asuntos sentimentales, por los consejos que das, como por las experiencias de algunas personas que espontáneamente, como yo en esta ocasión, te escriben para darles a tus lectores conocimiento de lo que les ha sucedido o de situaciones que han pasado y cómo han salido adelante o cómo han influido en su vida, ya sea de manera negativa o positiva.
Todas esas experiencias y advertencias, pueden ser de mucha utilidad y sirven a quienes te leemos a diario. Por ese motivo voy a contarles lo que sucedió en el seno de mi familia, ya que alguien muy cercano a mí acaba de pasar por una trágica pérdida.
El precioso hijito de dos añitos de mi sobrino, se levantó de su siesta y sin que lo escucharan, se bajó de su camita, luego se subió por los cajones de la cómoda que estaba en su habitación, donde le guardaban su ropita, la cómoda, que medía como metro y medio de altura, se volteó con su peso y cayó sobre la criatura y lo aplastó. El angelito murió instantáneamente. Toda nuestra familia está desolada. Sus padres lo cuidaban tan bien y estaban tan felices con tenerlo, ya que tienen otros dos niños, pero ya de 8 y 9 años, y este angelito vino a enternecer a toda la familia. Sus padres no tenían idea de que un accidente como éste era posible que sucediera.
Aún los niños pequeños, muchas veces se suben a los muebles y los cajones pueden sustituir a los escalones y los muebles livianos de hoy pueden voltearse fácilmente.
Igualmente, quienes vivan en casas de dos pisos, procuren poner, tanto al principiar como al terminar la escalera, una puerta que el niño no pueda abrir cuando esté cerrada. Y luego, cuando tengan la edad apropiada, enseñarles a subir y bajar con cuidado y precaución para evitar una caída.
Por favor dígales a sus lectores que una visita a la ferretería les puede evitar mucho pesar. Todas las cómodas de los cuartos de los niños deben ser atornilladas a las paredes para que no se muevan. Es preferible batallar para limpiar la habitación y cuando se pinte o tapice, destornillar el mueble.
Espero que nuestro dolor pueda evitarles a otras familias semejante tragedia.
TIA AFLIGIDA
QUERIDA TIA AFLIGIDA:
Lamento muchísimo la trágica pérdida de su familia. Y gracias mil por decirles a mis lectores lo importante que es enseñarles a sus hijos que no se suban a los muebles y que aseguren las cómodas, atornillándolas a la pared.
Su carta puede haber salvado hoy algunas vidas pequeñas.
ANA
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QUERIDA ANA:
Lo que voy a decirle es totalmente distinto de lo que he leído siempre en su columna y espero que no le parezca mal ni a usted ni a sus lectores, pero pienso que es un problema que no es solamente mío sino de millones de seres humanos, pero todos nos detenemos de comentar y la verdad es que nos avergüenza mucho. Se trata de los gases estomacales o intestinales. Es algo que todos quienes lo padecemos o hemos padecido, quisiéramos que no existieran, pero en mi caso, aunque no coma lo que me han dicho que provoca gases, sigo padeciéndolos. ¿Sabe usted qué es bueno eliminar de la dieta y también qué medicamento puede ayudar? Le escribo a usted porque confío en su discreción. Muchas gracias por su ayuda y su tiempo.
AVERGONZADO
QUERIDO AVERGONZADO:
Los gases son antisociales y también vergonzosos para muchos, o más bien, para todos los que los padecen, pero que yo sepa, nunca han matado a nadie. Sin embargo es lo mejor que se puede decir de los gases. Millones de personas se pasan la vida preocupados seleccionando los alimentos que deben o no deben comer para evitarlos y siempre están sobresaltados por ruidos que no deben hacer y esfínteres en lo que no pueden confiar. Incluso cuando se siguen todas las reglas dietéticas usuales como no comer frijoles, repollo, brócoli, productos lácteos y otros alimentos, la mayor parte de la gente no lo logra.
Deben existir muchos medicamentos disponibles para ello, pero el que yo he escuchado que puede ayudar es el carbón activado. Existe en cápsulas y algunas personas a quienes conozco lo toman después de una comida pesada de frijoles u otros alimentos que producen gases en gran escala. Desde luego que el carbón activado dista de ser una solución mágica para eliminar los gases y ruidos que provocan ciertos alimentos, pero es bueno. Si no lo ha probado, pruébelo. Espero que le sea de utilidad y no se preocupe, si no me asusto con otras cosas, menos voy a asustarme con un ruido de gases. Reciba un saludo.
ANA