El cine en Saltillo / 3

Opinión
/ 28 enero 2012
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En esta ya tercera colaboración, intentaré una rápida mirada a los cines de Saltillo desde los años cuarenta a la fecha. En esa década existía al costado poniente del Mercado Juárez, desde Narciso Mendoza hasta Pérez Treviño, el Cine Coahuila, al que también llamaban el "Coahuilita". Gilberto Duque Medina, el querido "Profe", maestro de incontables generaciones del Ateneo, contaba que entraban al cine con tres envolturas del jabón Supremo o con tres cajetillas vacías de cigarros Casino. Este cine ofrecía también espectáculos musicales, cómicos y de lucha libre y box; era económico y su especialidad eran las películas de terror y las mexicanas. Se cerró alrededor de 1955.

 Por esa época, al oriente de la ciudad en la calle Juárez entre Matamoros y Arteaga, estaba el Cine Royal, y por la calle Abasolo al sur funcionaba el Cinelena, dos salas muy concurridas en su tiempo. Las dos eran de corte popular y exhibían películas nacionales. El Royal se derrumbó un buen día, durante la noche, y todavía hoy puede verse baldío el terreno que ocupó.  

La misma familia Ochoa que construyó el famoso Cinema Palacio, abrió el Cine Florida en la calle Alvarez entre Acuña y Allende. No recuerdo el año de su apertura, pero en la década de los sesenta exhibía películas de Hollywood. Tenía una sala de gran capacidad con un foro enorme, un gran vestíbulo y un mezzanine. Funcionó probablemente unos 20 años y luego lo rentó Difusión Cultural de la UAdeC, que igual exhibía películas de éxito de la época, que ofrecía grandes espectáculos musicales como el Ballet Folklórico de Amalia Hernández y uno africano, en cuya función las bailarinas, que bailaban con los pechos al aire, hubieron de cubrirlos debido a una protesta de la sociedad saltillense. El edificio permanece cerrado hoy en día.

Las nuevas formas de ver las películas en las pantallas de la televisión y por Internet en las computadoras no han logrado desplazar a las salas cinematográficas, pero sí adaptarlas a las nuevas tendencias: más pequeñas, más íntimas, paradójicamente a la grandilocuencia del séptimo arte. A un costado del bulevar Coss, el Studio'42, inaugurado a fines de los setenta con la película de terror "Damián" y con una sola sala, convertida posteriormente en varias, cambió luego su nombre al de MMCinemas y hoy ya no funciona como cine. El hoy Río Cinemas Alameda en la calle Victoria, nació como Multicinemas Alameda en los ochenta, con dos salas que se multiplicaron después. También en los ochenta abrieron en la calle Allende norte el Cine Olympia, una gran sala que hoy exhibe películas porno, y el Cine Plaza, con una sola sala al fondo de un pasillo con locales comerciales. El que tuvo varias salas desde su origen, alrededor de 1990, fue el Multicinemas Gigante en el centro comercial de dicha tienda de autoservicio, que sucumbió hace varios años, igual que el exitoso Cinemas Hoyts en el bulevard Tamayo, inaugurado en 1993.

La proliferación de centros comerciales trajo a Saltillo las salas cinematográficas múltiples de grandes cadenas, hoy de última moda: Cinemark en Plaza Real; Cinépolis en La Nogalera y Sendero; MMCinemas en Soriana Lourdes, y Cinemex en Galerías.

El destino de las viejas y enormes salas cinematográficas de Saltillo parece hoy reducido al de transformarse en templos cristianos. Un destino trágico si consideramos el objetivo primordial del cine: diversión y esparcimiento; no tan trágico si recordamos la esencia del séptimo arte: crear héroes y mitos, y la afirmación de Ingmar Bergman: "Ningún arte traspasa nuestra conciencia como el cine". Un destino, en fin, que nadie desea para nuestro gran Cinema Palacio, hoy por hoy en la disyuntiva de sus 70 años.

edsota@yahoo.com.mx


Profesora de Lengua y Literatura Española. Dirigió el departamento de Difusión Cultural de la Unidad Saltillo de la UAdeC. En 1995 fue invitada por la Universidad Tecnológica de Coahuila, unidad Ramos Arzipe, para encargarse del área cultural, que incluía la formación del Centro de Información y cuatro años más tarde vendría la fundación del Centro Cultural Vito Alessio Robles, recinto que resguardaría la biblioteca de su padre, y donde hasta hoy labora.

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