Ecos, ecos, ecos. 2/3
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Perdonadme lectores, pero hay algo peor que la inseguridad y la demencial violencia de las bandas de criminales, es la impunidad que cabalga como jinete apocalíptico en México. Perdonadme lectores, pero es la impunidad lo que socaba nuestra libertad y limita nuestras esperanzas y no las refriegas entre bandas de delincuentes, las que nos tienen de hinojos.
Ya casi no voy al cine. Y si voy, sólo escojo ver cintas épicas con batallas funestas y gladiadores con armaduras y yelmos de acero. Eso que se llama "cine de autor" o cine de "denuncia" o "comprometido" ya está muy lejos de mi pálido alfabeto. Hacia 2010 y 2011, una cinta mexicana escandalizaba a las buenas conciencias de golpe de pecho: "Presunto Culpable", un documental de los productores Layda Negrete y Roberto Hernández, evidenció al Juez 26 de lo Penal en el DF, Héctor Palomares.
En la cinta-documental, Marco Antonio Zúñiga, acusado de homicidio, el Juez Palomares lo sentenció a 20 años de prisión, siendo inocente. El filme evidencia los vicios del sistema penal mexicano, las deficiencias, la dilación, omisiones y errores de la anquilosada justicia nacional. El caso se reabrió y el presunto culpable fue liberado. ¿Cuál fue el castigo para el Juez Héctor Palomares?
Me dicen los que saben, que el tamaulipeco Javier Villarreal Hernández (Calle Santos Degollado 32 de la colonia Modelo, en Matamoros, Tamaulipas. Aquí está la cafetería "Doña Paola", simiente de su emporio de negocios y propiedades familiares que fue creciendo conforme éste disfrutaba puestos en Coahuila) llegó al Estado con el rostro austero y los bolsillos casi vacíos. Ya luego, sin tener título universitario, se le llamó "licenciado" y manejó a su antojo miles de millones de pesos del presupuesto estatal. Me dicen que al asumir puestos y cargos, sus bolsillos se llenaron de plata.
Pero, ahora esos bolsillos que se creían repletos, al parecer, tienen agujeros y la PGR está atrás de esa plata y esos agujeros. Entonces, quien determinará la procedencia lícita o ilícita de su fortuna no es este deslenguado columnista, no, sino un Juez, así de sencillo. Pero, en honor a la verdad, no hace falta ser un genio de las matemáticas y de las ecuaciones de sumas y restas -a mí por cierto no se me dan, por eso ando siempre con "la madre en rastra" en materia monetaria; en fin, peccata minuta- para más o menos especular sobre la bonanza económica del otrora administrador del SATEC.
Esquina-bajan
¿Quiere los pelos de la burra para tenerlos en la mano? Aquí le doy un puñado de ellos para que ponga usted su demanda ante las autoridades y pase de ser simple "indignado por Internet" a actor protagónico. Las siguientes propiedades y negocios son de la familia cercana del extitular del SATEC. Recuerde que JVH es acusado por "fraude equiparado y uso de documentos falsos". Se especula fraude por más de 3 mil millones pesos. Pagó de fianza apenas 10 millones de pesos y está libre.
Predio en el 780 Central Ave, en Bronwnsville, Texas, con valor de 190 mil 407 dólares. Propiedad en el 4425 E. 14th St. De Brownsville, costo de un millón 132 mil 298 dólares. En cristiano es alrededor de 13.5 millones de pesos. Autolavado "Javis Carwash", No. 3416 Boca Chica, Blvd., valor en el mercado de 90 mil dólares. Copropietarios de tres condominios en South Padre Island. Propiedad en el 740 de Central Ave, con valor de 62 mil 495 dólares y otra más en la zona por valor de hasta 85 mil dólares.
Dejémonos de tristes chardas y filmes de "denuncia", "valientes" y premiados en el extranjero. Bah. Paparruchas. La realidad le gana a la ficción. Acabemos ya: el 28 de junio de 2011, el pleno del Consejo de la Judicatura del Distrito Federal ratificó como Juez 26 de lo Penal, a Héctor Palomares Medina hasta el año. 2017. Javier Villarreal, por su parte, está libre en algún lugar del mundo.
Letras minúsculas
¿Así o más clara la impunidad en Coahuila y México? Perdonadme, no creo en la justicia nacional; menos en los "indignados por Internet". ¿Quién le va poner el cascabel al gato priísta?