Sonoros sonorismos
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Esa oleada de "güeyes" y "no manches".-¡Puchi, el vuqui zuato! ¡Salir bichi al tanichi con el chucho pochi a comprar una jola de catotas!
Quien no sea sonorense se quedará en Babia al oír o leer estas palabras, y no entenderá nada. He aquí su traducción a la lengua de Cervantes:
-¡Fuchi, el niño tonto! ¡Salir desnudo al tendajo con el perro prieto a comprar tres centavos de canicas!
Imagino que esos regionalismos provienen principalmente del ópata. De esa lengua indígena hacía derivar don Horacio Sobarzo, sabio lingüista de Sonora, casi todas las palabras. La voz "pocho", por ejemplo, que sirve para designar al mexicano agringado, afirma don Horacio que proviene del ópata "potzico", que significa cortado, arrancado. El que ha sido arrancado de su tierra.
También la expresión "echar aguas" la finca en el ópata el señor Sobarzo. Dice que eso de echar aguas no tiene nada que ver con el preciado líquido. En ópata la palabra "agua" significa "ahí está". Tal sería entonces el origen de aquella palabra de advertencia: "¡Aguas!".
Otro ejemplo. Yo había oído decir que el término "bilimbique", usado para designar a los billetes emitidos por las diversas facciones revolucionarias, provenía de la expresión "Bill of bank", impresa en el papel moneda americano. Sobarzo nos informa que un gringo viejo llamado William (Billy) Bick pagaba a los trabajadores de su mina con vales que él mismo hacía imprimir. Esos vales eran llamados "billybicks".
Habiendo tenido los sonorenses tanta participación en las luchas revolucionarias de ellos salió el vocablo "bilimbique".
También del ópata hace salir don Horacio la palabra "seri", nombre de los indígenas pertenecientes a ese pueblo, casi extinguido ya. La voz "seri" quiere decir "el que corre a gran velocidad". Dice Sobarzo que para un seri es cosa normal cubrir a pie 50 leguas -200 kilómetros- en 24 horas. Los seris, describe, son un pueblo nómada, sin organización, cuyo único quehacer es el pillaje, sobre todo el abigeato de caballos, pues practican la hipofagia (comen carne de caballo) como medio para aumentar su ligereza en la carrera. No sé si todas estas consideraciones tengan base en la realidad o sean fruto de la fantasía de aquel sapientísimo filólogo.
En Sonora he oído decires muy sabrosos. Me invitaron en cierta ocasión a comer en casa de un hermosillense, y se sirvió gazpacho. El niño de la casa probó el caldo, que no era caldo pues estaba frío.
-¿Qué es esto? -preguntó suspicaz al tiempo que gulusmeaba el plato.
-Comicalla -le dijo su mamá.
Pensé de pronto, necio de mí, que ese nombre recibiría en Sonora la rica sopa andaluza. No era así: comicalla era una forma de decirle al chamaquito: "Come y calla". Ante una pregunta igual, "¿Qué es esto?", a nosotros nos decían nuestros papás: "Tolondrones para los preguntones".
Cada región del País tiene sus moditos de hablar. Deberíamos tratar de conservarlos de modo que no se los lleve esa oleada de "güeyes" y "no manches" salida de la televisión.