El cine en Saltillo /1

Opinión
/ 15 enero 2012
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La historia del cine y las salas cinematográficas en Saltillo abarca ya más de un siglo. Sus inicios se remontan al año de 1898, apenas tres años después de que los hermanos Lumiere presentaran el cinematógrafo en París, y menos de dos años después de la primera función de cine en México, ofrecida en forma privada para el presidente Porfirio Díaz y su familia.

Según documentos del Archivo Municipal, la primera función en Saltillo se llevó a cabo el 4 de junio de 1898. Ese día, en la noche, se ofreció una "función de cinematógrafo" en el Teatro Acuña, y se vendieron 42 entradas de tres categorías: luneta, con un costo de un peso; galerías, 50 centavos, y niños, 25 centavos. El 18 de abril de 1906 se llevó a cabo otra función, a beneficio del Hospital Civil, y al parecer en el Ateneo Fuente, pues el documento menciona la "escuela Juan Antonio de la Fuente", para la cual se vendieron 154 boletos, con precios de 75, 50 y 25 centavos. Los documentos que respaldan lo dicho se encuentran en el Fondo Presidencia Municipal, del Archivo Municipal de Saltillo, y son mencionados en el trabajo sobre las salas cinematográficas de esta capital hasta la primera mitad del siglo 20 realizado por Aída Graciela Hernández, Gabriela Saldaña y Alejandro Valero para el libro "Voces, textos e imágenes. Hacia una historia de los medios de comunicación en Coahuila", coordinado por Julieta Carabaza y Carlos Recio y publicado por la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la UAdeC.

Primerísimo lugar en la historia del cine en nuestra ciudad tiene el Cinema Palacio. Construido por don Gabriel Ochoa, fue inaugurado el 1 de diciembre de 1941 por el entonces gobernador Benecio López Padilla. En la función inaugural se proyectaron dos películas, una de ellas en estreno nacional, "Plenilunio en Miami", protagonizada por Eon Ameche y Betty Grable; la segunda llevaba por título "Señorita Dinero", con las actuaciones de Joyce Murphy, Brenda Joyce y Jackie Gleason. Desde entonces y con altibajos en su historia particular, temporadas sin funcionar y alguna vez dedicado a ofrecer espectáculos musicales y teatrales, el Cine Palacio se encuentra funcionando todavía hoy, a 70 años de su fundación, como muy pocas salas cinematográficas en el país: con funciones totalmente gratuitas y proyectando películas de reciente estreno en otras salas de la ciudad. La propia historia del Palacio merece un estudio aparte. Durante las décadas de los 50', 60' y 70', todos los jóvenes pasamos las tardes de los domingos de estreno y los viernes de función popular en su inolvidable sala, embebidos en la grandiosa pantalla. Su edificio es uno de los iconos de Saltillo y permanece muy cercano al corazón de muchas generaciones de saltillenses, que en sus cálidas butacas tapizadas de terciopelo rojo, vivimos muchos de los mejores sueños de nuestra vida cumpliendo al pie de la letra la sentencia aplicada al séptimo arte: "La fábrica de sueños".

Tal es el Cine Palacio, que todavía guarda su caleidoscópica presencia cotidiana en la calle de Victoria, en el corazón de la ciudad. Sin embargo, y a pesar de ser la estrella de las salas saltillenses, hubo otras que la precedieron. En 1916 existió un Cine Teatro Platino, que ofrecía espectáculos de teatro, cine y circo, y era operado por el señor Paulino Ramírez. En 1917 ya funcionaba, también en la calle Aldama, el Teatro Obrero, propiedad de la empresa A. Rodríguez y Hnos. El Obrero funcionaba también como cine, con plateas a los lados y una sala para más de mil 800 personas. Convertido posteriormente en el Cine Saltillo, fue uno de los de más larga vida en la ciudad.

edsota@yahoo.com.mx

Profesora de Lengua y Literatura Española. Dirigió el departamento de Difusión Cultural de la Unidad Saltillo de la UAdeC. En 1995 fue invitada por la Universidad Tecnológica de Coahuila, unidad Ramos Arzipe, para encargarse del área cultural, que incluía la formación del Centro de Información y cuatro años más tarde vendría la fundación del Centro Cultural Vito Alessio Robles, recinto que resguardaría la biblioteca de su padre, y donde hasta hoy labora.

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