Josefina

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Opinión
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Los aspirantes a la primera magistratura, son, salvo una excepción, varones. El PRI y el PRD, ya tienen abanderados. El PAN en unas semanas estará definiéndose al respecto. Por Acción Nacional contienden Josefina Vázquez Mota, Santiago Creel Miranda y Ernesto Cordero. Una mujer, y del partido calificado como conservador.

Y bueno, muchos dirán y además con razón, que si no hay más mujeres registradas pues es asunto de ellas, que no quisieron hacerlo. Pero hubo una que si quiso y que si quiere, y está haciendo proselitismo con quienes el próximo 19 de febrero acudiremos a los centros de votación a sufragar. La actividad está siendo intensa, porque en esta elección, no únicamente van a participar miembros activos, también adherentes, y eso amplía de manera considerable el número de visitas y encuentros de la precandidata, a quienes debe convencer de que ella es la opción.

Las encuestas internas y externas la ubican como la favorita. Josefina ha ido creciendo, ha ido ganándose la voluntad de los electores, ha logrado algo muy importante, despertar esperanza, y cuando esto sucede, el entusiasmo se enciende y las ganas de participar en un proyecto, se fortalecen. Josefina ofrece una visión distinta del ejercicio del poder público, uno con impronta de mujer.

Las mujeres, poseemos una sensibilidad propia de las de nuestro género, que sin duda nos viene de ese sentimiento maternal primigenio, que a un mundo como el que hoy tenemos, centrado en la economía y la producción de cosas compulsiva, agobiado por la violencia intra y extra muros que se vive y se sufre en el día con día, entre otras "perlas", le viene de maravilla ¿por qué? porque cambia el modelo patriarcal, que olvida desde hace mucho tiempo que la vida no inicia en el mercado, ni en la ordenanza vertical del liderazgo masculino, que a todas luces ha quedado obsoleta.

Josefina entra de lleno a la arena pública, con toda su experiencia administrativa y parlamentaria, frescas, a flor de piel, a ofrecer un estilo diferente de hacer política, uno en el que se privilegien la inclusión, el diálogo, la concordia, la discusión sin estridencias, pero sí con ideas y argumentos, que es la única que desemboca en acuerdos y consensos susceptibles de construir los equilibrios que México necesita para deshacerse de tantos lastres que le vienen impidiendo convertirse en una nación exitosa.

Es tiempo de romper paradigmas. Hasta hoy en este país nuestro, sólo varones han sido presidentes de la República. De ello da cuenta la historia, la historia que dicho sea de paso, no lee el grueso de una población que se conforma con la inmediatez de lo intrascendente y después se queja de lo que acontece. Pero vuelvo al punto.

Es tiempo de darle a una mujer la oportunidad de dirigir los destinos de un país que irónicamente nos celebra mucho, nos canta, nos halaga, nos manda flores, pone a la madre en un trono -y ofende también con el vas y chi....- pero escatima la paridad en muchos ámbitos. Las mujeres seguimos siendo minoría en los Congresos, en el Poder Judicial, en los Ayuntamientos, en todos los sitios del poder público en los que se toman decisiones...

¿Hasta cuándo?

La inteligencia y el talento no son privativos de los varones, sino de los seres humanos. Josefina es una mujer inteligente y talentosa, con carácter, con determinación, visionaria, sin miedo a los retos que demanda conducir por nuevos derroteros a una nación que no ha sabido más que de directrices masculinas, que vuelvo a subrayar, ya cumplieron su ciclo, y por eso necesitan RENOVARSE. Josefina ofrece esa alternativa.

Estoy convencida de que México requiere en este momento histórico de una mujer en la primera magistratura. Y lo planteo así, como algo que debe darse porque es necesario, sin alardes de superioridad, sin poses feministas, sin retórica alguna.

Es hora de ponderar con cabeza fría y corazón ardiente, como dice un buen amigo mío, lo que le conviene a México. El 19 de febrero los panistas vamos a tomar una decisión trascendental... ¿Con quién vamos a ir a la elección constitucional? Craso error implicará circunscribir esa definición al espacio interior, o anteponer intereses que no sean los que los panistas debemos honrar por encima de cualquier otro: los de la patria. Decimos que somos demócratas, entonces seámoslo, así, emulando a Krauze, sin adjetivos.

Columna: Dómina. Nacida en Acapulco, Guerrero, Licenciada en Derecho por la UNAM. Representante ante el Consejo Local del Instituto Federal Electoral en Coahuila para los procesos electorales.

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