En vano

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Opinión
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El padre Soárez charlaba con el Cristo de su iglesia. Le preguntó:

-Señor: ¿cómo te gusta que hablen los predicadores?

El Cristo respondió:

-Me gusta que hablen conmigo, es decir que oren. Me gusta que hablen de mí, es decir de mi doctrina y enseñanzas. Me gusta que hablen para mí, es decir en mi alabanza. Me gusta que hablen en mí, es decir poseídos por mi espíritu.

Y concluyó:

-Lo que no me gusta es que hablen por mí.

El padre Soárez entendió lo que decía Jesús, y en adelante procuró no arrogarse la representación del Salvador. Eso, pensó, es tomar el nombre de Dios en vano.

¡Hasta mañana!...

Escritor y Periodista mexicano nacido en Saltillo, Coahuila Su labor periodística se extiende a más de 150 diarios mexicanos, destacando Reforma, El Norte y Mural, donde publica sus columnas “Mirador”, “De política y cosas peores”.

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