El Ejército y Coahuila
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Por alguna extraña razón no está socializado en nuestro Estado el conocimiento de que el Ejército Nacional prácticamente nació aquí, en Saltillo, un 19 de febrero de 1913, cuando Venustiano Carranza, Gobernador, urgió a los diputados -entonces la XXII Legislatura del Congreso Local a aprobar un ordenamiento, mediante un muy famoso -históricamente- decreto, en donde se le faculta a hacer lo que fuere necesario para expulsar del poder a Victoriano Huerta que había sacado de Palacio Nacional al Presidente Francisco I. Madero y ordenado su asesinato .
Victorioso finalmente, Carranza ordenó la creación del Ejército Nacional unos días después de que fuera promulgada la Constitución de 1917.
Hoy nuestro Ejército -el mismo que creó el cieneguense- está sometido a una intensa presión por las encomiendas que le ha hecho Felipe Calderón al lanzarlo a una guerra -contra la delincuencia organizada, particularmente el narcotráfico- desgastante por mal planeada, e inesperada para la sociedad mexicana -que no tiene visos de terminar- y que en los últimos cinco años ha tenido que irse acostumbrando a vivir en el miedo. Y que hoy limita las actividades de todo tipo que resienten los efectos de la inseguridad, y que empiezan a dar un perfil diferente a las generaciones jóvenes.
Parte también de esa presión proviene de un sector de la opinión pública mexicana, pero sobre todo de organismos internacionales que tienen que ver con los derechos humanos, y que ya han advertido que en el futuro inmediato, el propio Comandante Supremo -Calderón- será enjuiciado por denuncias que lo culpan de la muerte inocente de aquellas personas que sin ser delincuentes han perdido la vida, en el fuego cruzado.
Durante la celebración de la llamada "marcha de la lealtad" hace unos días, la última del sexenio calderonista, el propio Secretario de la Defensa, Guillermo Galván reconoció públicamente que ha habido "errores", en una declaración valiente, y madura, a la altura del prestigio de nuestro Ejército que confirma lo que algunos organismos internacionales han señalado.
Analistas nacionales e internacionales aseguran que por los menos durante diez años subsecuentes al término de su administración Felipe Calderón enfrentará difíciles juicios en las cortes internacionales, originados en denuncias de grupos y ciudadanos.
Lo más importante no es cuántos muertos se contabilicen al final del sexenio; no es tampoco cuántos juicios pueda haber contra Calderón, ni siquiera su resultado, sino en que condiciones dejará la percepción de nuestra sociedad con respecto a la seguridad. Y que tanto dañole hará a nuestro País la existencia de más víctimas. Quién habrá de ocupar en el País la responsabilidad que encarnara Carranza, en su lucha para reponer el orden constitucional a principios del siglo pasado, regresándonos la paz y la tranquilidad en esta segunda década del Siglo 21. Necesitamos otro Barón de Cuatrociénegas.
carlosvillarreal.com@hotmail.com