Josefina
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El pasado 5 de febrero los panistas acudimos a las urnas para votar por la persona que habría de encabezar nuestro esfuerzo nacional, para dar los primeros pasos en la construcción de la tercera presidencia humanista de México. Acudimos a ese llamado de nuestros principios con la convicción de que, como señaló don Manuel Gómez Morín, es peor el bien mal realizado que el mal en sí mismo.
Los resultados honran la mejor tradición democrática de Acción Nacional. La victoria que logró Josefina Vázquez Mota fue por un margen que no dejó lugar a dudas. Reconozco que en el proceso interno hubo momentos de tensión, pero estos fueron superados por el llamado de la hoy candidata electa para ir como un solo equipo y como un solo partido a nuestra cita con los ciudadanos el próximo 1 de julio.
Encuentro razones para afirmar, sin el menor reparo, que la candidatura de Josefina ha logrado un buen nivel de aceptación y empatía con los ciudadanos. Una de ellas es que por primera vez en la historia de México una mujer tiene grandes posibilidades de asumir la presidencia y esto es una gran noticia, no sólo para las mujeres -que constituyen el género mayoritario y que sostienen cada vez más nuestra economía-, sino para todos los mexicanos.
Es una extraordinaria noticia porque inserta a nuestro país en un nivel de madurez política y democrática, así como de igualdad de géneros, que hace una década era todavía impensable. Cierto, hay enormes asignaturas pendientes en estos rubros y una muy presente y todavía preocupante tendencia a la marginación, a la violencia y a la discriminación contra la mujer, pero el solo hecho de tener a Josefina en la boleta electoral ya es una señal de que vamos en el camino correcto para erradicar estos males en México.
El saldo de esta contienda para el PAN es a todas luces positivo. Primero, resultó triunfadora de la elección interna la aspirante que encabezó en todo momento las encuestas públicas que se levantaron durante el proceso. Con ello, el mito de que el partido no es representativo de la sociedad cayó por tierra. Segundo, Josefina creció en conocimiento -muchos más mexicanos la conocen hoy que los que lo hacían antes de la precampaña- y en simpatías, lo que significa que los ciudadanos reconocen la celebración de procesos democráticos dentro de los partidos políticos para elegir a sus candidatos.
Finalmente, Josefina supo hablar de frente a los panistas, sin dejar de lado que también tenía que dirigirse a los ciudadanos, independientemente de su pertenencia o no a alguno de los partidos políticos. Josefina confió en su relación con las estructuras partidarias y apostó por atender las necesidades y exigencias de todos.
A partir de la contienda interna es innegable que Josefina está sumando, día a día, puntos en las preferencias de los electores y está cerrando ya la brecha hacia el triunfo. Con Josefina y en torno a ella hay un partido que la apoya sin ambigüedades, pero sobre todo hay ciudadanos que saben que sólo con un gobierno que los ponga en el centro de las decisiones es como podremos seguir transformando México en el país justo, equitativo, seguro y solidario que todos hemos soñado y queremos para nuestras familias.
Al iniciar abril veremos una contienda multipartidista donde los mexicanos tendremos que decidir entre proyectos políticos de distinta naturaleza. El valor agregado que tienen los ciudadanos, al menos en lo que se refiere a Acción Nacional, es que la contienda interna probó, una vez más, que sabemos discernir y sumar las diferencias; que podemos debatir y encontrar coincidencias privilegiando siempre el bien común.
México requiere de una contienda presidencial que goce de una buena carga de imaginación y de perspectiva de futuro. Para ello, soy un convencido de que Acción Nacional cuenta con espíritu y fuerza renovados. El PAN tiene una gran candidata que sabrá diferenciarse no sólo por el valor distintivo de género, sino por su experiencia, su voluntad y principios humanistas, así como sus probadas capacidades para tomar decisiones y construir acuerdos en beneficio de todos los mexicanos.
Me congratulo por este proceso democrático y por lo que abonó a nuestra vida política. Los panistas respaldamos a Josefina, quien encontrará en cada uno de nosotros un apoyo incondicional para llegar a las urnas el 1 de julio próximo.
José González Morfín
Presidente del Senado de la República
Twitter: @jglezmorfi