Mirador

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Opinión
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San Virila vio a un niño que lloraba porque no podía alcanzar una manzana que estaba en la más alta rama del árbol.

El frailecito, entonces, se elevó por el aire, llegó hasta donde estaba la manzana y la cortó.

Descendió luego y la dio al niño.

Un aldeano que vio aquello le preguntó a Virila:

-¿Por qué no hiciste simplemente que el árbol se inclinara? La cosa habría sido menos complicada.

Respondió él:

-Ese milagro ya lo hizo la Virgen María. ¿Voy a atreverme yo a copiarla?

Entonces el hombre supo que San Virila había hecho dos milagros: uno el de elevarse; el otro el de abatirse, que es todavía mayor milagro.

¡Hasta mañana!...

Escritor y Periodista mexicano nacido en Saltillo, Coahuila Su labor periodística se extiende a más de 150 diarios mexicanos, destacando Reforma, El Norte y Mural, donde publica sus columnas “Mirador”, “De política y cosas peores”.

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