El primer beso y la biblioteca
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Anticipándome un poco al 14 de febrero, día del amor y la amistad, me ha parecido interesante relatar una historia de amor, como las hay tantas, en la vida de los saltillenses, y sobre todo en aquellos que ya cuentan algunas décadas, y relacionarla con algunos lugares que, al paso del tiempo, pueden ser mudo testigo de un bello romance. Así va para ustedes la que le escuché a una muy romántica mujer:
Todo se inició un 10 de mayo cuando mi, entonces pretendiente, y yo fuimos a dejar a mi hermana al estadio donde, año tras año, se realizaban los festivales escolares en honor a la madre. Tal vez los jóvenes se preguntarán, ¿cuál estadio?, la respuesta es, sí, había un estadio deportivo frente al lago llamado de la república ya que este tiene la forma de nuestro País y se encuentra en la alameda que es unos de los paseos preferidos por los saltillenses y que ha sido testigo de miles y más idilios; incluido el mío y aquel joven mozo que conocí en un baile y, bueno, creo que, desde el primer momento, la atracción fue mutua e instantánea. Mientras el festival escolar se efectuaba, me invitó a dar un paseo por la alameda, que aquella tarde lucía la fronda de sus árboles en todo su esplendor y el aroma de las flores saturaba el aire de una deliciosa fragancia; el marco perfecto para iniciar un romance.
Caminamos tranquilamente charlando y admirando el paisaje y los hermosos edificios que circundan el parque, como lo son el de la Escuela Normal del Estado, las hermosas residencias que pertenecían a prominentes familias de la época, así como el Edificio Roberts, que en aquel entonces ocupaba la Secretaria de Salubridad y Asistencia Pública y que hoy es la Escuela Preparatoria "Mariano Narvaez".
Dentro de la alameda se encuentra instalada la Biblioteca Pública del Estado, "Manuel Múzquiz Blanco" en el lugar que en otro tiempo fue un merendero al que los paseantes acudían a tomar un refrescante descanso y comentar las últimas novedades en la Ciudad. En la rotonda, frente a la Biblioteca, se colocaron unas bonitas y cómodas bancas; escogimos una y ahí nos sentamos, disfrutando del ambiente y a comentar sobre nuestro romántico encuentro. Teníamos mucho que contar el uno del otro, y el tiempo fue pasando sin sentir. La emoción fue embargándonos, y con el ímpetu de nuestra gloriosa juventud, me acercó a él y por primera vez sellamos aquel, entonces incipiente amor, con un beso que fue el primero. Fue inolvidable aquel momento. Nuestro noviazgo no fue muy largo; a los dos años de conocernos decidimos casarnos para tener nuestro propio hogar y formar una familia. Cuando ya pudieron comprender, contábamos a nuestros hijos que en algunas ocasiones, íbamos y nos sentábamos en la que suponíamos, la misma banca, para recordar aquel beso que fue elsello de nuestro amor. Hoy voy sola, sin embargo, cierro los ojos y revivo aquel instante que me acompañará por siempre y que fue el principió de una felicidad que logramos mantener viva, enfrentando siempre juntos los avatares que la vida nos impuso. Por un sólo recuerdo como éste, vale la pena vivir.
Algunas ocasiones pienso que si fuera posible, le pediría a mi Creador que en la eternidad nos concediera la gracia de volver a estar juntos, porque nuestro paso por este mundo, fue un hermoso regalo por el que siempre le daré gracias. Ojalá, tú que me estás leyendo, puedas contar una historia de amor que te dé la mayor de las dichas soñadas:
encontrar tu otra mitad y vivir plenamente, sin dudas y rencores, con una absoluta entrega y confianza que solo te da el saberte dueño de un tesoro sin comparación: el verdadero amor; aquel que nace de lo más profundo de tu corazón, y se alimenta cada día para crezca y permanezca. Feliz día del amor y la amistad, y cultiva a ambos y forja tu historia, porque al final.
TODOS SOMOS HISTORIA.