Economía verde y sector privado

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Opinión
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LA ECONOMIA VERDE COMO ELEMENTO DIFERENCIADOR  DE LA CANACINTRA

Las cámaras empresariales mexicanas tuvieron su génesis entre la tercera y cuarta década del Siglo XX respondiendo a la necesidad de tener una plataforma en la que el sector privado pudiera defender sus posturas económicas y políticas en el marco nacional.

La Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (CANACINTRA) surge así en 1941, con un gran poder pues entonces era obligatorio para las empresas inscribirse en actividades camarales. Hoy día la situación prevaleciente para las cámaras empresariales es distinta pues la no obligatoriedad hace que los empresarios sean selectivos al determinar en qué cámara agremiarse.

En general, el número de afiliados a las cámaras empresariales, -desde la perspectiva del número de empresas dentro del universo total de ellas-, ha venido disminuyendo, y ahora la preocupación de las cámaras estriba en la oferta de servicios, y en cómo pueden tener elementos diferenciadores para sumar socios.

La CANACINTRA contaba hasta hace unos días con doce sectores industriales y noventa y siete ramas industriales. Once de los sectores se originaron en el siglo pasado. El doceavo surgió en el bienio 2004-2006 con el nombre de Sector de Tecnología Informativa y Comunicaciones. Ahora, en el seno de la asamblea nacional de consejo directivo del 24 de abril, los asistentes acordaron la creación del Sector de Economía Verde. Esta determinación pone a la CANACINTRA en los ojos del mundo empresarial ya que es la primera instancia camaral en América Latina que acepta el desafío de establecer institucionalmente un sector en concordancia con el modelo económico que se propulsará próximamente en Río + 20. Al Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) le parece tan importante la iniciativa de CANACINTRA que la promoverá globalmente para demostrar que las PyMES pueden integrarse a los cánones de vanguardia en materia de producción sustentable.

Claro está, no basta que la CANACINTRA tenga un compromiso hacia la sustentabilidad, se requiere a nivel nacional de políticas públicas que contemplen incentivos fiscales para las empresas que participen en cualquiera de los campos de actuación de la economía verde, es decir, en el manejo integral del agua y de los residuos sólidos urbanos; en el reciclaje; en las energías alternativas; en la construcción de edificios y vivienda verde; en el turismo sustentable y en la agroforestería, entre otros. También es necesario aprovechar los conocimientos de los pueblos originarios y de la ruralidad ya que el desarrollo sustentable debe implicar el patrimonio identitario. Es conveniente establecer leyes que puntualicen instrumentos económicos para la reconversión de las empresas y para la protección de los saberes ancestrales en materia de producción.

A nivel internacional es preciso que haya acuerdos para transitar hacia la economía verde que garanticen que la transferencia de tecnología de los países con mayores avances científicos hacia países del sur, no genere un neocolonialismo.

Por el momento la CANACINTRA nos está mostrando que la inclusión institucional de la economía verde en uno de sus sectores industriales, puede ser un importante elemento diferenciador.




Columna: Mundo sustentable

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