Durango, mucho más que 'pasito duranguense'
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Siempre que visito la ciudad de Durango me sorprende algo distinto. Mi primer encuentro quedó marcado con la sorpresa de que en los camellones de sus principales arterias había plantadas palmas tropicales en lugar de árboles de la región, porque era consigna del entonces mandatario estatal "hermosear" los camellones con flora exótica.
Ahora la sorpresa fue distinta. La ciudad que sufriera descuido por mucho tiempo ahora luce un centro histórico magnífico pues se han restaurado las fachadas de sus casas virreinales cuya palaciega construcción fue posible por el auge minero en los tiempos en que la extracción de la plata era la actividad económica central. Se ha restituido la dignidad de la arquitectura del primer cuadro citadino con el propósito de hacer de esta capital norteña un destino turístico en un momento en que la inseguridad que prevalece en muchas vías terrestres mengua el interés de los paseantes mexicanos, aunque hay un elemento detonador que podría algún día facilitar la presencia de turistas: una carretera que conectará a Durango con el puerto de Mazatlán, Sinaloa.
En el territorio de Durango también hay paisajes en los que se podría potenciar el ecoturismo lo que sería una fuente de trabajo para jóvenes que cursan sus estudios técnicos o universitarios y que pronto se incorporarán al desempleo si no aprovechan para auto emplearse, ventajas competitivas locales resultantes del patrimonio natural.
Entonces, Durango es mucho más que el alegre "pasito duranguense" y que su mitología como sede de films. No sólo es la cuna del músico Silvestre Revueltas y de la actriz Dolores del Río. En esta entidad federativa hay una gran riqueza forestal, y la madera certificada que de allí se obtiene podría transformarse en muebles para consumo nacional e internacional. No genera la misma utilidad y nivel de empleo directo e indirecto vender materia prima transformada en productos, que venderla sin transformación.
La silvicultura es uno de los campos de actuación que son puntos focales de la economía verde. Por ello resulta alentador que las autoridades de la Universidad Juárez Autónoma de Durango reciban con agrado la posibilidad de dirigir investigaciones en torno a la transformación de insumos maderables en su Instituto de Silvicultura e Industria de la Madera en conexión con la Delegación de la Secretaría de Economía y con la delegación de la CANACINTRA, para promover MIPyMES en comunidades serranas y así propiciar una reconversión social basada en la equidad de género. Para que ocurra esta intervención en el tejido social y ambiental se deberá pasar de las prácticas tradicionales a prácticas que resulten de la investigación aplicada al diseño. Se deberá hacer un estudio integral de todo el proceso de producción que considere tiempos y movimientos. Un estudio que tome en cuenta a los pequeños silvicultores.
Durango cuenta con un Consejo Estatal Forestal y con una Asociación Estatal de Empresarios Forestales, lo que junto a su bono de población joven podría ser garante de fuentes de financiación para que resurja con las capacidades de su gente de trabajo, que además sabe bailar su famoso pasito.