Se despeñó López Obrador
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A Luis Videgaray
y su viejo PRI.
El candidato del Movimiento Progresista, Andrés Manuel López Obrador, indicó que no aceptará los resultados hasta no tener la plena certeza de que se respetó el voto de los ciudadanos, e incluso aseguró que impugnará la elección.
Mientras AMLO declaraba una nueva guerra al viejo estilo de "un peligro para México", Luis Videgaray coordinador de la campaña de Enrique peña Nieto reconocía que de no tener un mayoría en el Congreso, el trabajo del PRI tendrá que ser el de convencer para llevar a cabo las reformas.
Precisamente ahí está el detalle, como diría de Cantinflas. El PRI ganó la presidencia, pero no le alcanzó para lograr una mayoría en el Congreso que le permitiera gobernar casi por la libre, y el Peje ni por enterado se dio.
Ante los desfavorables resultados cantados el día de antier por Leonardo Valdés Zurita, consejero presidente del IFE, López Obrador en lugar de reconocer su enésima derrota despojándose de su obsesiva ambición, se resistió aceptar su penosa realidad, volviéndose a despeñar.
Ante esta oportunidad de oro, Felipe Calderón operó rápidamente, en chinga pues, y ordenó a Vázquez Mota reconocer las adversas tendencias, como la única tabla de salvación para una acordada y ventajosa entrega del poder.
En el mensaje de Josefina al término de la jornada, se le vio feliz acompañada de un relajado Gustavo Madero, como si hubieran ganado, y en verdad así fue, haciendo gala de un discurso que la aún candidata se dio el lujo de centrarlo en una implícita, obvia semblanza de la agenda nacional para el próximo sexenio.
Minutos más tarde, el propio Felipe Calderón ratificó lo dicho por Vázquez Mota, también sonriente, relajado, triunfador, y no fue para menos. López Obrador le había abierto la puerta al PAN en el Congreso, y principalmente asegurado una decorosa salida de Los Pinos.
La derecha, Calderón, aliados y socios había conseguido lo impensable gracias a AMLO. Eliminaron a una izquierda fortalecida en la próxima legislatura en el Congreso de la Unión, convirtiendo al PAN en el partido "bisagra", con el que forzosamente el PRI tendrá que pactar, negociar.
AMLO volvió a sepultar a una izquierda que pretende resurgir de sus cenizas como el ave Fénix, marginándola de la magnifica oportunidad de convertirse con el PRI en un bloque progresista-socialista al interior del Congreso, y de esta forma, establecer políticas públicas más sensibles, más sociales, menos propensas a continuar defendiendo los mega intereses de los poderosos, en lugar de velar por los más jodidos.
Más no fue así, el PAN, la derecha recalcitrante volvió a colocarse como el fiel de la balanza en el próximo gobierno priísta, permitiendo que Felipe Calderón abandone Los Pinos con inmunidad pactada, y que los compromisos contraídos por la derecha con los poderes fácticos durante los doce años de gobiernos panistas sigan tan campantes como Johnny Walker.
Ni hablar, AMLO, el Peje volvió a sus andadas. Era lógico que tras la piel de oveja saliera de nueva cuenta el lobo que lleva dentro, que sin duda intentará a través de los fanáticos mesiánicos #Soy132 para desestabilizar al país.
Finalmente, los más satisfechos con la anunciada derrota del Peje son sin duda los "Chuchos" (Ortega, Zambrano y compañía), Miguel Mancera y Marcelo Ebrad, quienes esperan que ahora sí se vaya a la chingada (su rancho), y no regrese nunca más a seguir viviendo, dañando, acabando de lo que queda de la llamada "izquierda" en México.
DIGESTIF
Amor con Amor se paga.- En verdad esta irónica frase que un día restregó con descortesía y soberbia el pésimo alumno de Ricardo Monreal, David su hermano, a la exgobernadora Amalia García durante el I Informe de labores del exalcalde, hoy Benjamín Medrano se las reviró y con creces. Terminó la hegemonía de los Monreal en el único territorio que tenían, Fresnillo.
Con precisión quirúrgica, con pulcritud, Medrano Quezada condujo con acierto y experiencia la campaña de Adolfo Bonilla candidato a diputado federal por el PRI al distrito 1, propinándole a los Monreal un vergonzosa derrota del orden del dos por uno.
El patético candidato de los Monreal Juan García Páez, confirmó no sólo su mediocridad, sino su incapacidad para desarrollar una campaña exitosa, como tampoco puedo hacerlo desde la presidencia municipal del Mineral.
Por su parte David Monreal se conformó con llegar al Senado por la primera minoría, pero hasta ahí llegará, pues sus sueños guajiros de ser gobernador quedaron sepultados con la madriza que le propinó Benjamín Medrano, Adolfo Bonilla y el PRI.
Sólo espero que no falte el ingenuo que todavía se atreva a preguntar quien será el próximo alcalde de Fresnillo.
Amor con amor se paga.
El viejo PRI y José Olvera.- No sé si mi amigo Luis Videgaray coincida con la concepción que guarda el diputado tricolor José "Pepe" Olvera de la denominación de su partido, pero creo que tiene razón.
Ayer abordamos el obligado tema del triunfo de Peña Nieto y el regreso del "viejo" PRI al poder. Sin embargo el diputado reviró: "Cuál viejo PRI, ni madres, es el PRI, sólo PRI, no hay ni viejo, ni nuevo PRI, para mi es sólo el PRI; pues si lo vemos en partidos de otras latitudes como el Republicano, el Socialista, también el Social Demócrata, sólo se les conoce así, nunca como el nuevo o viejo, por tanto me veré obligado a mandar a la chingada a todo aquél priísta que se atreva a llamar a mi partido el nuevo o viejo PRI, mi partido se llama PRI".
Servido mi amigo diputado, creo que Videgaray también compartirá su opinión.
Mañana el triunfo del PRI en Zacatecas, razones, causas, y efectos.