La gran plaza y sus calles

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Opinión
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Ya hemos escrito en este espacio sobre el proyecto del gobernador Rubén Moreira para ampliar la plaza de San Francisco. Aplaudimos en su momento la decisión de agregarle a su proyecto el espacio de las oficinas que ocupaba Aguas de Saltillo, pues parecía un contrasentido que siendo propiedad del Gobierno del Estado se dejara ese edificio entre la nueva plaza y la calle De la Fuente como un horrible y estorboso chorizo.

Se inició ya la demolición del edificio de Agsal para agregar sus terrenos a la gran plaza. Con ellos abarcará, de norte a sur, de la calle de Juárez hasta la De la Fuente, incluyendo la calle Ateneo. Dicho edificio terminado en 1970, se había construido en una parte de lo que fueron casi cien años antes las canchas deportivas del viejo Ateneo Fuente.

La calle Juan Antonio de la Fuente es más antigua que la de Ateneo. En su origen iniciaba en la calle Hidalgo hacia el oriente, y apenas en los ochenta fue conectada con la calle Ramos Arizpe hacia el poniente. Antes fue una serie de callejones con distintos nombres según el plano de 1835, como callejón de Fénix y de la Ascensión. Este último llevó luego el nombre de callejón de Tegos. De la calle Guerrero a la de Arteaga era un callejón estrecho y oscuro que apenas se empezó a ampliar en los años sesenta del pasado siglo y su ampliación tardó casi 10 años. Más al oriente se construyó, en 1931, el bello edificio de la Escuela Coahuila junto a la placita Matamoros. La placita se había construido como un área verde para el antiguo Hospital Civil, que estuvo en servicio todavía a principios del siglo 20 y en cuyos terrenos se construyó la Escuela Coahuila. La calle De la Fuente sigue corriendo por un lado de la plaza de la Madre y termina en Urdiñola.

La calle de Ateneo se construyó sobre los terrenos del antiguo Convento Franciscano. Fue conocida como Calle Nueva y se abrió en 1868, cuando el Ateneo Fuente se instaló en el edificio que había ocupado el Colegio Josefino. Entonces iniciaba en la de General Cepeda, como ahora, y sólo tenía dos cuadras pues terminaba en Arteaga. En 1903 se abrió hasta Matamoros, y en 1912 llegaba ya a la calzada Urdiñola.

La calle de Juárez fue la principal de la villa española del Saltillo, como la de Victoria lo fue para el pueblo de San Esteban de la Nueva Tlaxcala, y ambas son los ejes que dividen a la ciudad en norte y sur. Juárez principia en el poniente en la calle Morelos, la primera que en Saltillo tuvo iluminación, y antes fue conocida como la del Camposanto, pues el cementerio estaba apenas en su cruce con Matamoros. Don Pablo Cuéllar dice en su "Historia de Saltillo", que Juárez era una calle tan importante que cuando se construyó el Hotel Coahuila a fines del siglo 19, su fachada principal daba frente a ella y no a la de Victoria. Parte del edificio del Hotel Coahuila, con frente a Victoria lo ocupaba el antiguo Banco de Coahuila, y hoy, toda la pequeña manzana entre Juárez, Morelos, Victoria y Allende la ocupa el BBVA Bancomer. Ubicados en el extremo poniente de Juárez y viendo hacia el oriente, está la Joyería Suiza, uno de los más antiguos negocios de la ciudad, y el costado sur del Palacio de Gobierno. Está también la antigua Casa Carrillo, hoy Escuela de Artes Plásticas de la UAdeC, que fuera una de las cantinas más famosas de Saltillo, el Jockey Club, y que hace 145 años alojó los primeros meses de actividades escolares del Ateneo Fuente antes de que pasara a ocupar el Colegio Civil o Josefino, donde estuvo después el Edificio Coahuila, hoy derruido para dar lugar al proyecto de la Gran Plaza.

Este nuevo proyecto del Gobierno Estatal, además de hermosear la zona centro, será un pulmón importante para la ciudad y un homenaje permanente para el Ateneo Fuente.

edsota@yahoo.com.mx

Profesora de Lengua y Literatura Española. Dirigió el departamento de Difusión Cultural de la Unidad Saltillo de la UAdeC. En 1995 fue invitada por la Universidad Tecnológica de Coahuila, unidad Ramos Arzipe, para encargarse del área cultural, que incluía la formación del Centro de Información y cuatro años más tarde vendría la fundación del Centro Cultural Vito Alessio Robles, recinto que resguardaría la biblioteca de su padre, y donde hasta hoy labora.

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