Río Revuelto en el Ejército

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Opinión
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19 de febrero "Día del Ejército Mexicano", este año celebramos además el centenario del "Día de la Lealtad", cuando las Fuerzas Armadas apoyaron al gobierno legítimo de Francisco I. Madero contra los golpistas. Hace un siglo Venustiano Carranza emitió un decreto por el que creaba el Ejército Constitucionalista, nacido para enfrentar a uno de los suyos: Victoriano Huerta, quien traicionara la confianza de Madero y llevara a cabo el golpe de estado consumado mediante el asesinato del Presidente y del Vicepresidente Pino Suárez.

Tal parece que ya nos reconciliamos con la historia y respetamos esa fecha como punto de partida de la institucionalización de las fuerzas armadas. Es significativo este gesto, porque a pesar de él, los golpes de estado y las traiciones continuaron a la orden del día 15 años más, hasta 1929. Como se sabe, Carranza ordenó la muerte de Zapata; Obregón la de Carranza y, con el apoyo de Calles ordenó el asesinato de Villa. Poco le sirvió a Obregón su cercanía con Calles; porque si bien no existe claridad absoluta en torno a su muerte, son más los que señalan a Calles como responsable del atentado que le costó la vida. Cualesquiera que hayan sido los hechos, Calles fue su mayor beneficiario.

A 100 años del nacimiento del Ejercito de los mexicanos. A 13 de haber experimentado por primera vez la alternancia en el Poder Ejecutivo Federal, y de haber alcanzado un punto definitorio de una larga e inconclusa transición a la democracia; existen indicadores de que está sucediendo algo raro dentro de las fuerzas armadas, de que "aguas arriba" hay mucho movimiento, y todo ello ha trascendido puertas afuera de la institución.

En la era de las telecomunicaciones, es difícil creer que nuestro Ejército podrá librarse del escrutinio público. Cada vez es más fácil obtener información, en tiempo real, de lo que ahí sucede. Las luchas por el poder empiezan a ser más visibles, luchas que en el pasado pasaban desapercibidas. En 2012 tuvieron lugar sucesos que cimbraron al Ejército, como coincidieron con la sucesión presidencial, hacen pensar en una lucha por el poder en la cúpula castrense.

Un segundo atentado en su contra, en abril, causó la muerte del General Mario Arturo Acosta Chaparro. Antes de morir hizo declaraciones que deben inquietarnos. Acosta Chaparro estuvo encarcelado, liberado más tarde, fue condecorado y hasta recibió disculpas por parte del gobierno.

Irónicamente el General Acosta Chaparro terminó distanciado de quienes lo condecoraron.

En mayo detuvieron al General Tomás Angeles Dauahare acusado de recibir sobornos y proteger al crimen organizado. Como prueba, la PGR presentó el testimonio de un testigo protegido que, a su vez, había sido parte del crimen organizado. La prueba se cae por sí misma, el General Angeles se encontraba en Europa en la fecha que el testigo señaló como el día en que lo vio haciendo tratos. El titular de PGR del gobierno actual afirma que no existen elementos para sostener su detención; aun así permanece bajo arresto sin que exista una sola prueba que lo justifique. De no ser por la abusiva figura del arraigo y por nuestro inquisitivo sistema de justicia penal, este reconocido militar de carrera intachable, estaría libre disfrutando de su retiro y de su familia. Retiro que por cierto disfrutaba con austeridad y decoro.

Cuando, consumado el relevo de gobierno, dábamos por concluida la lucha por el poder militar; a principios de este mes, el New York Times publicó, en su primera plana, que el General Augusto Moisés García Ochoa había sido vetado como Secretario de la Defensa Nacional por el gobierno de Estados Unidos. García Ochoa es comandante de la XI Región Militar con presencia en Coahuila y Chihuahua y tuvo el honor de comandar el desfile militar de fin de sexenio, privilegio reservado a quien puede convertirse en el siguiente Secretario de la Defensa. La nota periodística se desmoronó por la debilidad de sus señalamientos, tan absurdos y pobres, que no tuvo seguimiento alguno en ese mismo diario. El desmentido oficial de los dos gobiernos evidenció lo que parece ser una cortina de humo que busca beneficiar a alguien que no conocemos. ¿A quién? No sé.

Sin duda, el Ejército Mexicano está pasando por momentos interesantes, tenemos río revuelto y no puede esconderse. A mi entender, estos fenómenos suelen suceder en organizaciones demasiado reservadas. Conviene a nuestras fuerzas armadas, incluida la Marina, avanzar hacia mayores niveles de trasparencia, por su bien y por el bien de la Patria. Por supuesto que es imperativo salvaguardar la seguridad nacional, eso no debe estar sujeto a debate. Pero también es cierto que las democracias modernas han encontrado diversos mecanismos para auditar a sus fuerzas armadas, sus actividades y la gran cantidad de recursos públicos que ejercen, sin demeritar su funcionalidad y honorabilidad. Como las Fuerzas Armadas ejercen tanto poder y muy cuantiosos recursos, la falta de escrutinio genera luchas por el poder que hoy son más que evidentes.

Twitter: @chuyramirezr
Facebook: Chuy Ramirez

Columna: Regresando a las Fuentes

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