Fresocialistas
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Su discurso es radical pero su modo de vida abraza al establishment. Se yerguen como voz de los más pobres mientras cenan en restaurantes caros. Llevan a las marchas los jeans rotos que compraron por 150 euros en París. Plantean la rebelión al sistema tuiteando desde su iPhone y hacen una pausa en sus actividades subversivas para tomarse vacaciones en el sureste asiático.
Son fresas. pero también socialistas. Fresocialistas. El subconjunto no es nuevo en México. En E.U. les llaman radical chics. En Venezuela, boliburgueses, porque son bolivarianos como Hugo Chávez pero disfrutan de los placeres de la burguesía. Hay muchos otros motes en el mundo que hacen mofa de las incongruencias de este sector de la izquierda que pinta su raya entre el discurso que manejan en público y las excentricidades que consienten en privado.
Los fresocialistas que militan en el PRD y ya tienen un pie en el Movimiento Regeneración Nacional (Morena) acaban de apoderarse de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM), institución educativa superior que está en una crisis fundacional.
La llegada de la rectora Esther Orozco, enviada por Marcelo Ebrard desde la Jefatura de Gobierno del DF para intentar arrebatar a los lopezobradoristas el control, se convirtió en sinónimo de autoritarismo.
La rectora, lejos de acercarse a los grupos disidentes y hacerlos trabajar en equipo (¿o cómo cree que funciona la UNAM?), decidió segregarlos, ser despótica e intolerante con todo aquello que no emanara de su escritorio. Éstos se rebelaron y le pararon más de cuatro meses la universidad, usando a chavos violentos con fresocialistas como titiriteros.
Parece que en el nuevo gobierno, encabezado por Miguel Angel Mancera, leyeron que sólo había dos rutas: el autoritarismo o el vandalismo. Y prefirieron a los vándalos. Con ellos se arreglaron, a ellos entregaron las instalaciones y a su merced está el rector interino, Enrique Dussel. La salida que escogió Mancera es tan equivocada como haber pugnado por mantener a Orozco. Había una tercera vía. De entrada porque existen 15 mil alumnos y sólo 300 participaron en el paro. Existe una mayoría silenciosa, pacífica, trabajadora, animada por estudiar.
Mancera pudo aprovechar para limpiar la UACM, encomendársela a una junta de gobierno donde convidara a varios "santones" de la educación en México y convocar desde ahí a la renovación del Consejo Universitario para conseguirle nueva representatividad.
Pero privó el espíritu electorero por encima del universitario.