El desarrollo de la juventud rural
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Aunada al abandono de las actividades productivas en el campo por parte de los gobiernos de las últimas dos décadas hacia el campo, una gran parte del territorio nacional presenta condiciones de sequía
La trilogía agua-alimentos- energía debe ser considerada en una sola entidad y no por separado a la hora de la planeación estratégica de un País. La soberanía alimentaria en México está en crisis porque la ruralidad está en el abandono vinculada a una pobre producción agropecuaria.
Aunada al abandono de las actividades productivas en el campo por parte de los gobiernos de las últimas dos décadas hacia el campo, una gran parte del territorio nacional presenta condiciones de sequía, como es el caso de la Comarca Lagunera.
Ahora resulta insólito el maravilloso olor de la humedad de los suelos cuando recién los trasmina la lluvia. Ahora resulta infrecuente empapar el cuerpo y el alma bajo una llovizna.
¿Cómo construir soluciones para el abasto alimentario, cuando el agua escasea y el costo de la energía es creciente? Porque no debemos olvidar que para obtener agua fósil del subsuelo se requiere de la energía eléctrica, y que sin agua cualquier cultivo es imposible.
¿Cómo propiciar nuevos modelos de inclusión social para el desarrollo de emprendimientos agrícolas cuando, para sobrevivir, los descendientes de ejidatarios tienen que rematar sus tierras y venderlas a un costo menor a vivales?
¿Cómo pretender que lo que debe hacer el campesinado es desplazarse a las ciudades para "elevar su calidad de vida"?
Hay que sacar del ámbito partidista lo relativo al campo mexicano. Los políticos emanados de un partido que no abrigó en sus inicios la plataforma corporativa de los campesinos no pueden soslayar, por ello, la problemática de la ruralidad. Tampoco los políticos del partido que se catapultó desde los avatares de la revolución, mexicanos tienen el derecho de adueñarse de la voluntad y espacio de los actores sociales y entidades económicas del campo.
Lo que me resulta claro es que las personas que habitan en las zonas rurales de México deben seguir allí pero en mejores condiciones de educación, de salud, y de infraestructura. Considero que se puede revertir la tendencia de miseria y abandono que han padecido, transfiriéndoles tecnología que potencie sus conocimientos. ¿Para qué privarlos de la vida sin polución que les puede ofrecer su comunidad?
Tengo amigos en el campo que no quieren abandonarlo porque saben que su reconversión es factible con la inversión correcta y con el empleo de prácticas agroecológicas.
Resulta importante la existencia de programas educativos que construya capacidades, habilidades y destrezas focalizada en los jóvenes rurales. ¿Qué ocurre con ellos hoy día?
En el área central de México, los jóvenes varones rurales emigran desde muy temprana edad hacia la Unión Americana donde les espera algún familiar, al que a su vez alguien espero antes; una cadena de desarraigo que se repite como un ciclo trágico. En el norte de nuestro País, ocurre lo mismo.
Pero aquellos jóvenes que no logran emigrar y formar parte de la masa de indocumentados, pasan a tener una vida sin proyecto porque en su localidad no se les ofrecen opciones de crecimiento. Sólo entonces se puede explicar el cada vez más grande número de adolescentes embarazadas, y el alto índice de drogadicción y alcoholismo que padece el segmento juvenil de la población rural que los acerca a ser explotados por la delincuencia organizada.
El desarrollo de un País no debe leerse únicamente por los datos duros de su Producto Interno Bruto. Hay otros indicadores que deben ser considerados, tales como el nivel de escolaridad y las oportunidades concretas para un proyecto de vida laboral en el segmento poblacional de los jóvenes y, particularmente, en las mujeres menores de veinte años.
Hay que poner el acento en los jóvenes de la ruralidad para que tengan la posibilidad de prepararse lo mejor posible, pues solo así será viable el progreso de la mano de la justicia social.
Sé que la SAGARPA ha retomado el camino del extensionismo para abordar a los habitantes del campo. Espero que ejecuten programas educativos que permitan que en las zonas rurales se despierte en los jóvenes el interés de ser pequeños empresarios, ahora que para México es urgente la seguridad alimentaria.
La otra parte de la historia que posibilitaría el surgimiento de jóvenes empresarios en la ruralidad tiene que ver con el establecimiento de instrumentos económicos a manera de fondos semilla revolventes y autogestivos que acrezcan el capital social, donde debe crecer más: en el campo mexicano.
Los programas educativos adecuados permitirían despertar el interés de los jóvenes por ser pequeños empresarios