`Mi cuñada se ha dedicado a molestarme, y no sólo a mí, sino que a su propio hermano también...'
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ESTIMADA ANA:
Mi esposo y yo estamos casados desde hace 10 años y en enero de este año falleció mi suegro y mi suegra nos pidió que nos fuéramos a vivir a su casa, para hacerle compañía.
Con ella vive una de mis cuñadas, que es madre soltera pero que trabaja y la mayor parte del día no está en su casa. Desde que conocí a toda la familia de mi esposo, cuando éramos novios, mí cuñada siempre se portó indiferente conmigo, pero la verdad preferí no hacer corajes, porque muchas veces también fue grosera conmigo.
Las otras dos hermanas y un hermano de él, trataron de llevar una relación cordial pero nada más, no se metían jamás en los asuntos ni problemas entre mi esposo y yo.
Pero ahora resulta que desde que vivimos en su casa, mi cuñada se ha dedicado a molestarme, y no sólo a mí, sino que a su propio hermano también. Nos cuestiona sobre nuestros ingresos y en qué gastamos el dinero, pues obviamente a mi suegra no le pagamos renta por vivir allí, aunque sí le pagamos los servicios y cada quincena le surtimos la despensa, cosa que ella dejó de hacer desde que nosotros llegamos allí.
Ella se la pasa molestándome por lo que hago o no hago, que si no atiendo bien a su hermano, que si no soy o no hago las cosas como ella, que mi hijo hace esto o lo otro y lo molesta con ganas, que su hijo es "el rey de la casa", que si se hace la victima porque a ella nadie la ha querido, en fin.
Al principio yo sólo escuchaba y me callaba, al fin y al cabo no es mi casa y ella ya tiene más de 40 años, con un hijo de 10 años que ni siquiera es de ella, solterona y amargada. Pero ahora sí, ya no la soporto, y lo peor es que se meta con mi hijo. Por él es que ya no me aguanto, si fuera sólo conmigo la cosa no importaría, pero a mi hijo no lo tiene porque tocar y eso si me revienta.
De mi esposo no me quejo, él siempre la ha puesto en su lugar, pero ni aun así aprende. Y las peleas son fuertes, tanto que tengo que estar ahí para que no ocurran cosas peores. Además de no estar contenta con molestar a todos, también molesta a su madre y en las discusiones la hace llorar y renegar y eso me molesta tanto, porque después se queja que nadie la quiere.
La situación es que por detalles económicos no nos podemos salir de ahí y que ganas que tengo de hacerlo, aunque fuera ir a vivir a una casa más pequeña, pero no podemos, además mi esposo no quiere que dejemos sola a su mamá, pues la muerte de su papá está muy reciente todavía.
Sé que la solución es salirme de esa casa como sea, pero no puedo, ya que mi suegra me apoya cuidando a mi hijo mientras nosotros trabajamos, y no tenemos para contratar una persona que lo cuide, y mi mamá vive mucho más lejos y aun trabaja, o sea que no puede.
ANDREA
ESTIMADA ANDREA:
Lo ideal es que todas las relaciones personales se llevaran a cabo de una manera formal, pero a veces es complicado lograrlo, sobre todo cuando la actitud de la otra persona no permite que exista esa cordialidad.
Y más si se trata de relaciones con la familia política, pues casi siempre intervienen factores como los celos. Por ejemplo, la suegra que siente celos de quien se casó con su hijo o como en tu caso, la hermana de tu esposo que muy seguramente experimenta también ese sentimiento que se agravó a raíz de que viven en la misma casa.
Lo recomendable en estos casos es que te armes de paciencia porque si por distintos motivos no pueden salirse de la casa, lo mejor es simplemente sobrellevar los días a su lado, mientras encuentran otra mejor opción.
Aprender a tolerar y sobre todo nunca sentirse en competencia con ella, además, trata de coincidir lo estrictamente necesario, o sea evitar el contacto en lo posible y por último, dejar en claro a tu esposo que él es el único intermediario en una situación de discusiones o diferencias entre ustedes o a causa de los hijos. A él le corresponde intervenir pues así como ella es su hermana, tú eres su esposa. Animo.
ANA