‘Denunciante fantasma’ formuló la acusación contra Director general de Vanguardia
Marco Antonio Fuentes Garza, supuesta víctima, nunca fue visto por funcionarios de la Fiscalía ni por algún policía y tampoco atendió la audiencia del caso
Faltaban algunos minutos para las 10 de la mañana del viernes 9 de enero. En las inmediaciones del filtro de seguridad de la terminal “A” del aeropuerto Mariano Escobedo, de Monterrey, el director General de Vanguardia, Armando Castilla Galindo, escucharía por primera vez el nombre de quien le “acusó” de haberle entregado 700 mil pesos como “anticipo” por un negocio inmobiliario: Marco Antonio Fuentes Garza.
“En mi vida había escuchado ese nombre”, afirma Castilla Galindo sin dudarlo un instante.
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Y tiene razón, porque su “acusador” es un fantasma. Al menos en el expediente que la Fiscalía General de Justicia de Nuevo León “fabricó” para incriminarle falsamente por el presunto delito de fraude y luego montar el operativo que llevó a su arresto, lo cual lo mantuvo privado de la libertad durante casi dos días.
El abogado defensor lo señaló con precisión el sábado 10 de enero, durante la audiencia judicial que derivó en la decisión del juez de Control, Luis Eduardo Hernández Meza, de sobreseer el caso y ordenar la inmediata libertad del periodista:
“El señor Marco Antonio Fuentes Garza jamás se ha presentado ante la fiscalía... (y) cuando se presenta una querella, una denuncia, un escrito inicial por una persona distinta, quien se dice que tiene la calidad de querellante, de víctima, pues entonces mínimamente tendríamos que recabar una entrevista para que se cumplan los extremos del artículo 225 del Código Nacional de Procedimientos Penales”.
Pero Fuentes Garza nunca fue visto por ninguna autoridad de Nuevo León: ni por el Ministerio Público, ni por ningún auxiliar de dicha dependencia, ni por algún policía que se hubiera entrevistado con él. Tampoco asistió a la audiencia del caso, celebrada el sábado pasado, pese a que ésta se realizó de forma virtual y ello le habría permitido acudir desde cualquier lugar del mundo.
¿Cuál es su aspecto? Imposible saberlo. “Si me lo encontrara en la calle no podría reconocerlo”, dice Armando Castilla, “porque jamás me lo han presentado, nunca he cruzado palabra con él y, por supuesto, nunca nos reunimos en ningún café de ningún lugar”.
Incluso, señaló el abogado de la defensa, durante la exposición de sus alegatos ante el juez de control, “la realidad es que al día de hoy... no quiero dudar, pero no sabemos ni siquiera si existe el señor...”.
Porque tampoco se anexó ni siquiera una copia simple de alguna identificación suya. Ni credencial de elector, ni cédula profesional, ni licencia de conducir, ni pasaporte, ni al menos una credencial de alguna organización a la cual pertenezca.
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Tampoco es posible buscarle en su casa para intentar conocerle, porque el domicilio que ofreció, en su “escrito de querella”, es “calle Río Guadalquivir, #329 oriente en la colonia Del Valle, en San Pedro Garza García, Nuevo León”, el cual corresponde al lugar donde opera el despacho “De la Garza Vega Abogados”, en cuyo papel membretado se imprimió el escrito presentado ante el Agente del Ministerio Público.
¿Quién es entonces Marco Antonio Fuentes Garza?, ¿cuál es su apariencia?, ¿a qué se dedica?, ¿cuál es el círculo social en el cual se mueve?
Imposible saberlo, al menos no por las constancias que obran en el expediente. Es “un fantasma”.
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