Los viejos tiempos
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El 16 de enero pasado el Presidente erró al pronunciar el nombre del IFAI, no sabía lo que significaba. Mientras hacía la presentación formal de su declaración patrimonial se enredó una y otra vez "el combate eficaz a la corrupción al interior del gobierno, tiene que ver con la ampliación de facultades del instituto de información y de acceso. de información y de acceso a la opinión pública. de toda la información disponible. para la ciudadanía. del gobierno, el Ifai". Aquel día los medios anotaron la confusión pero el equipo de Comunicación Social de la Presidencia hizo como si nunca hubiera pasado. En la versión estenográfica "limpiaron" el error y publicaron de manera oficial: "el combate eficaz a la corrupción al interior del Gobierno, tiene que ver con la ampliación de facultades del Instituto Federal de Acceso a la Información y Protección de Datos, el IFAI". Resbalón sin consecuencias, la anécdota fue recuperada por un par de medios y ahí acabó el tropiezo del Ejecutivo.
En estos días, aquella equivocación fortuita toma relevancia. Al PRI no le gusta quedar al desnudo, o por lo menos eso dio a entender por los cambios que hizo a la minuta del Senado que reforma la Constitución en materia de transparencia y rendición de cuentas.
¿Qué propuso? Que exista una transparencia a medias, se dieron cuenta que la lupa en el poder incomoda. Los priístas encabezados por Héctor Gutiérrez de la Garza, coordinador del PRI en San Lázaro, impusieron su mayoría en una votación en comisiones para que la Suprema Corte de Justicia de la Nación pueda intervenir y en su caso revertir las resoluciones del IFAI. Aunque la mayoría votó por qué las decisiones del IFAI sean definitivas, se puso en letras chiquitas que los titulares de la Procuraduría General de la República, el Banco de México, la Comisión Nacional de Derechos Humanos y la Consejería Jurídica del gobierno puedan llevar sus recursos de inconformidad a la Suprema Corte. Otro detallito, que se excluyan como sujetos obligados directos, de rendición de cuentas, a los partidos políticos y a entidades que reciben grandes cantidades de recursos públicos (sindicatos). Súmele, cambios al IFAI que incluye abogados de por medio.
En medio de una Reforma Energética voraz, los mexicanos ya nos enteramos de lo que hubiera querido eLázaro Cárdenas; sabemos que el sol, el viento y el agua son nuestros; y todavía no nos queda claro eso de la "utilidad compartida", detrás, en la sombra, sin citar al General, la reforma a la Constitución en materia de transparencia y rendición de cuentas se asoma temerosa.
Han pasado siete meses desde aquella equivocación presidencial, poco importa el desconocimiento de unas siglas cuando el partido en el poder pretende atropellar algo tan básico como el derecho de acceso a la información. El PRI añora los viejos tiempos. #TransparenciaYA.