Mirador

Opinión
/ 5 agosto 2013

Decía un saltillense:

-Yo no creo en Dios, pero en el Santo Cristo sí.
Un Cristo hermoso es ese Santo Cristo. El 6 de agosto de 1608 lo trajo de Xalapa un rico señor llamado Santos Rojo, comerciante, y desde entonces la doliente imagen preside con los brazos abiertos la vida de mi ciudad, Saltillo. En la muerte del Cristo hallamos vida; él nos da paz en las más fuertes tormentas, alivio en los tormentos más dolorosos.
Dicen que la fe sin obras está muerta. Pero las obras sin fe tampoco están muy vivas. Son cuerpo sin alma; materia sin espíritu.
Pasa el tiempo, los tiempos cambian, y el espíritu de mi ciudad, y su alma, siguen viviendo en la capilla del Santo Cristo, tesoro de arte, de tradición, de fe.

¡Hasta mañana!...

Somos un medio de comunicación digital e impreso con cinco décadas de historia; nos hemos consolidando como uno de los sitios de noticias más visitados del Noreste de México.

Como medio multiplataforma, nos distinguimos por ofrecer contenidos confiables y de alta calidad, abarcando una amplia gama de temas, desde política y estilo de vida hasta artes y cultura. Además, ofrecemos artículos de análisis, entretenimiento y recursos útiles a través de formatos innovadores en texto, fotografía y video, que permiten a nuestros lectores estar siempre bien informados con las noticias más relevantes del día.

Nos enorgullece tener un equipo editorial compuesto por periodistas especializados en Derechos Humanos, Deportes y Artes.

NUESTRO CONTENIDO PREMIUM