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Opinión
/ 25 noviembre 2013

Hoy, en rueda de prensa.

Se hace la presentación de la primera exhortación apostólica 

del pontífice Francisco.

Es fruto del sínodo último. 

Se entregó en la clausura del Año de la fe este domingo, a 36 personas, de 18 países distintos, de los cinco continentes. Fueron el obispo, el sacerdote y el diácono, más jóvenes, más recientemente ordenados y que procedían, respectivamente, de Letonia, Tanzania y Australia.

También recibieron la Evangelii gaudium, religiosos y religiosas, un confirmado, un seminarista, una novicia, catequistas, un no vidente (en este caso, el texto en un CD con audio), y representantes de jóvenes, familias, cofradías y movimientos. Etsuro Sotoo, escultor japonés famoso por su colaboración con el templo de la Sagrada Familia de Barcelona, y la joven pintora polaca Anna Gulak. También dos periodistas completaron el elenco de personas a quienes el Papa entregó su nuevo documento.

Se espera en todo el mundo conocer el contenido de este documento. Anteriormente la Evangelii Nuntiandi de Paulo VI distinguía el primer anuncio, la evangelización fundamental, de la Catequesis. La primera anuncia el kerigma o proclamación de los apóstoles para despertar la respuesta de fe. Y es en el proceso catequético en el que se da el crecimiento y la ilustración de esa fe.

Después de los coloquios de los obispos sinodales, esta exhortación que se presenta recogerá sus valiosas aportaciones para, en esta época, esparcir la alegría de la Buena Noticia. Reforzará la llamada nueva evangelización, a la que invitaba Juan Pablo II. 

En declaraciones papales ha dicho Francisco que "el anuncio del Evangelio para hoy ha de ser por los testimonios de vida, antes que de palabras". Que" han de ser llevados al mundo por personas `creíbles', capaces de hablar -como Jesús- el lenguaje de la misericordia.

Se espera que en la exhortación apostólica que se presenta, se señalen los caminos para que los creyentes sean creíbles al comunicar, en este tiempo, la alegría del Evangelio con su testimonio de vida.

El autor de Claraboya, quien ha escrito para Vanguardia desde hace más de 25 años, intenta apegarse a la definición de esa palabra para tratar de ser una luz que se filtra en los asuntos diarios de la comunidad local, nacional y del mundo. Escrita por Luferni, que no es un seudónimo sino un acróstico, esta colaboración forma ya parte del sello y estilo de este medio de comunicación.

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