Aguas turbias (I)
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Actualmente el servicio de agua potable está en manos de una empresa mixta denominada Aguas de Saltillo
El primero de enero, una vez que asuma el cargo de Alcalde, Isidro López Villarreal tendrá sobre su escritorio uno de los temas estratégicos más importantes para Saltillo y la región: la administración sustentable del agua y todas sus implicaciones.
En el tema del agua, el nuevo Presidente Municipal tiene la obligación fundamental de cuidar ese recurso para garantizar el abasto en el futuro, una tarea que no resulta fácil considerando los factores que rodean a este tema en la capital de Coahuila.
Actualmente el servicio de agua potable está en manos de una empresa mixta denominada Aguas de Saltillo, el 55 por ciento de las acciones de esa sociedad pertenecen al Ayuntamiento y el 45 por ciento a Interagbar, una empresa filial del consorcio español Aguas de Barcelona.
Pero, mientras el socio extranjero extrae más agua del subsuelo y gana más dinero, los niveles de los mantos acuíferos disminuyen, mientras las utilidades suben la sustentabilidad de la región baja. El contrato firmado con Agsal es a 99 años y el municipio corre el riesgo de que una vez cumplido ese plazo el socio español se vaya, dejando los mantos freáticos agotados y a la ciudad con un problema muy difícil de resolver.
Para evitar que el líquido se explote con criterios meramente comerciales Aguas de Saltillo debe someterse a una vigilancia ciudadana estricta y permanente, esa función fiscalizadora debería ser cumplida por los representantes ciudadanos en el Consejo de Administración de Aguas de Saltillo, sin embargo, hay razones para dudarlo.
Los Consejeros Ciudadanos de Agsal son electos de manera discrecional, no son expertos en el tema, representan solo al sector empresarial y se niegan a recibir a ciudadanos interesados en la forma como se maneja el agua de la región. Además algunos de ellos presuntamente se han visto involucrados en conflictos de interés relacionados con la compañía de agua, lo que viciaría de fondo su actuación como representantes de los saltillenses.
Uno de los consejeros de Aguas de Saltillo ha sido señalado en los medios de comunicación porque su empresa automotriz habría vendido vehículos a Aguas de Saltillo, lo que representaría un claro conflicto de interés. También se ha ventilado públicamente el supuesto trato preferencial que habría dado Aguas de Saltillo al Club Campestre, donde son socios la mayoría de los integrantes del Consejo de Administración.
Pero mientras los integrantes del Consejo de Administración dan pocas muestras de preocuparse por los intereses de la comunidad, un grupo de ciudadanos encabezados por Gloria Tobón y Rodolfo Garza se organizaron para vigilar el accionar de la empresa mixta y constituyeron la Asociación de Usuarios del Agua de Saltillo (AUAS).
Los integrantes de AUAS han investigado en serio a Aguas de Saltillo e incluso han documentado irregularidades, abusos, verdades a medias y mentiras completas. Como parte de su trabajo fiscalizador y de contrapeso han buscado reunirse con los Consejeros de AGSAL, sin embargo, los supuestos representantes ciudadanos se han negado a recibirlos.
Aldegundo Garza de León integrante del Consejo de Administración de Agsal declaró a VANGUARDIA que solo atienden a grupos reconocidos oficialmente como las cámara empresariales, tal parece que Garza de León piensa que solo son saltillenses quienes forman parte de alguna agrupación de corte empresarial, el resto somos ciudadanos de segunda y no tenemos derecho a conocer cómo se maneja el agua de la ciudad.
El tema es grave porque el destino del agua de Saltillo está precisamente en los representantes ciudadanos del Consejo de Administración, sin embargo, la mayoría de ellos no parecen estar dispuestos a defender los intereses de la ciudad y mucho menos a rendir cuentas a sus representados. En tanto los acuíferos de Saltillo están en riesgo.
hmedinaf3@gmail.com