Siria e Irán
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Rosario Green
En mi entrega de finales de noviembre me referí a temas de seguridad en Asia oriental que ocuparon la atención de 22 ex cancilleres y expertos reunidos en Seúl, Corea. Omití mencionar que también dimos seguimiento a las recomendaciones sobre Siria e Irán adoptadas en nuestro anterior encuentro (Marrakech, marzo 2013). Los recientes acontecimientos en ambas naciones y nuestros acuerdos de Seúl me llevan a hacerlo ahora.
En el caso de Siria, la decisión que tomamos en marzo fue enviar sendas cartas a los presidentes Obama y Putin, conminándolos a participar activamente con la ONU y la Unión Europea para resolver el doloroso conflicto civil en ese país. Se atravesó la crisis de las armas químicas, la amenaza estadounidense de una intervención unilateral, la propuesta diplomática rusa, los acuerdos Kerry-Lavrov, la identificación y destrucción del referido armamento, la aceptación siria de la Convención Internacional respectiva, y la resolución del Consejo de Seguridad señalando que en caso de incumplimiento se recurriría al capítulo VII de la Carta.
En Corea, los ex cancilleres decidieron continuar sus contactos con ambos mandatarios y manifestaron su complacencia por la solución al tema de las armas químicas en Siria, reiterando su apoyo al logro de una solución política y negociada al conflicto. Se pronunciaron en favor de una segunda conferencia de Ginebra (anunciada para enero), y urgieron a los líderes a redoblar esfuerzos para resolver la crisis de los refugiados sirios y la deteriorada situación humanitaria que priva en la zona. Destacaron que tanto Rusia como EU deben trabajar agresivamente en un cese al fuego temporal que facilite la atención a los 2.5 millones de personas que se encuentran al margen de toda forma de asistencia.
Acerca de Irán, los ex cancilleres reiteraron su preocupación por su política nuclear y, ante la proximidad de las pláticas entre ese país y seis potencias occidentales, manifestaron su esperanza por un pronto arreglo.
Efectivamente, el pasado 24 de noviembre se dio un importante primer paso en Ginebra: un acuerdo temporal para congelar el programa nuclear de Teherán e inspecciones más amplias de las instalaciones iraníes por parte de un equipo internacional. A cambio, algunas sanciones económicas contra Irán son suavizadas y Estados Unidos ofrece una moratoria de seis meses.
Según expertos, alcanzar un acuerdo comprensivo entre Irán y Occidente sólo será posible si al mismo tiempo se registran avances en el frente estratégico más amplio: el de la solución a los numerosos conflictos que amenazan la paz en Oriente Medio. Si bien el pacto nuclear no resolverá las tensiones regionales, la eliminación de esas tensiones podría alimentar los avances en la negociación nuclear con Irán. Al tiempo.