Hambre de kilómetros. Kerouac entre paréntesis

+ Seguir en Seguir en Google
Opinión
/ 9 diciembre 2013

Ciento cuarenta kilómetros por hora. Ciento veinte a veces. Pronóstico del clima para viaje en carretera que se cumple: cielo despejado de dudas, nubes en los ojos de mi perro. Al fondo, montañas como pensamientos y luego cielo del desierto como mazo que tritura el pensamiento. Toneladas de roca cerebral quebrándose. Luego el silencio. Se avanza en el asfalto como se avanza en la vida, a cientos de kilómetros o a miles, por día, por quincena, por pensamiento.

Con maquinaria alterada o simple motor de transmisión manual. Cuando metes quinta el motor interno acelera el pulso en la sangre. Kerouac taladra en mi cabeza con todo su atractivo cuerpo y el otro que quedó al final. Y las conversaciones que recuerdas: los rituales para sacar la infección estomacal: hay que meter el dedo directo en el nacimiento de la lengua, justo donde hay protuberancias. O las cremas que te untas en la cara para conservar una piel que ya no está.

Como la reverberación de lo que viviste, escuchas bocas que huyen del matrimonio aplazando la monogamia para encontrar la poligamia o simplemente otra emoción, otro cuerpo; pero, oh, pero oh Jack, dicen que es el otro, que es la otra, que no es su responsabilidad. "No, claro, nunca es así", dices mientras mientes y mueves la pierna cruzada al tiempo que sorbes el café. Y sonríes, y recuerdas, recuerdas ("Mi dulce espalda de primavera sexual / unida a la tuya / bajo la luna derretida"). Es la vida que se abre. Lo vital es el riesgo de la libertad ácida y solitaria; hay momentos que brillan en sus quiebres.

Y el maquillaje sobre las ojeras del llanto. Y los refugios en la religión, en la meditación, en el ascetismo. Oh Buda de Kerouac, Buda de cuatro patas. Sagradas plantas. Cristo libre de toda interpretación.

Y las formas de mostrar que somos buenos. O que sabemos poner el acento en la palabra corazón mientras invalidamos el dolor de nuestros hijos. ("claramente / vi / el esqueleto debajo / de todo este espectáculo / de la personalidad".

Sí Jack, un buen día, el empleado de la funeraria nos maquillará. Pero, las excusas para evadir el ridículo hecho, la forma de ocultar nuestra boca que a veces tuerce de envidia o de ira. No es posible levantar el dedo. No es posible señalar. De veras. Cesa en ese intento. Eres tan evidente, qué pena.

Buda: "todo es, abandonar la razón, acaso", te digo. Y tu pelaje negro, Buda, el eco de tu ladrido que ahora duerme en el asiento trasero del auto, me dice de cuanta belleza en la transformación, en la derrota o el acierto. Bendito caldo todo este drama humano, me visto de gala para vivirlo. ("¿posee el perro / la naturaleza de Buda?") Sigo acelerando. Es la vida, Buda, horneándonos con sus carcajadas solares.

claudiadesierto@gmail.com 

Claudia Luna Fuentes. (Monclova, Coahuila, 1969). Miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte (2024-2027). Es licenciada en ciencias de la Comunicación por la Universidad Autónoma de Coahuila, Maestra en Historia Contemporánea por la IBERO Saltillo y doctora en Ciencias y Humanidades para el Desarrollo Interdisciplinario por la Universidad Autónoma de Coahuila.

Entre sus libros de poemas figuran Amenazado y brillante (Mantis Editores, México 2025), Donde la piel (Mantis Editores y CONARTE, México 2019), Carne para las flores, antología personal (Aullido libros, España 2011), Ruido de hormigas (Gatsby Ediciones, México 2005) y Casa de sol (FECA-CONACULTA, 1995). Entre otras antologías, aparece en el Anuario de poesía mexicana (Fondo de Cultura Económica, 2006), en Hacia un azul imposible (CEPE-UNAM/El tapiz del unicornio, 2023) y en Semillas de Nuestra Tierra. Muestra Ecopoética Mexicana (Grupo de Investigaciones Poéticas de la Madre Tierra y Cactus del viento, 2023).

Entre las revistas en las que ha publicado, destacan Southwest review, Dallas TX volumen 109, número 2; la revista de poesía contemporánea de Valencia 21veintiúnversos y Lichtungen, en el apartado Literatura del norte de México. Sus poemas traducidos, se imprimieron en muro en el Instituto Cultural de México en París, acompañando esculturas de Avelina y Alejandro Fuentes Quezada en la exposición Extinción Continua (2021). Fotografías medioambientales y video poemas fueron exhibidos en la Galería Mohammed Drissi, en Tánger (2021). Participó en una mesa literaria y en la muestra de arte visual coahuilense titulada Segar el mar con un poema visual, dentro del 49 Festival Cervantino (2022). Una selección de poemas sonoros trabajados alrededor del poema Piedra de Sol, de Octavio Paz, se dejaron escuchar en el Memorial Marie-José Tramini y Octavio Paz, en el Colegio de San Ildefonso, dentro del Festival Naturaleza y Poesía 2023 organizado por la Cátedra Extraordinaria Octavio Paz.

En junio de 2024 fue invitada por la Universidad de Varsovia a compartir sus procesos creativos. Fue becaria del FONCA, FORCA y PECDA. Parte de su poesía ha sido traducida al árabe, francés, alemán, inglés y polaco. Hasta el día de hoy se desempeña como directora de divulgación científica y proyectos en el Museo del Desierto, de Saltillo, Coahuila, México, donde es integrante fundadora. Parte de su trabajo se encuentra en el portal virtual www.thenatureofcities.com, al lado de artistas medioambientales del mundo y en sus sitios https://claudialunafuentes.com

IG: @clunafuentes

NUESTRO CONTENIDO PREMIUM