Octavio Paz: defensor de la libertad

Opinión
/ 25 marzo 2014

Por: José González Morfín

El pasado 20 de marzo, la Cámara de Diputados realizó una Sesión Solemne para rendir homenaje al pensador más notable que México ha dado al mundo: Octavio Paz. Un siglo ha pasado desde el nacimiento de este mexicano universal. Y nuestro país se ha transformado radicalmente en estos cien años. Paz nació en el México de la Revolución, de los ferrocarriles y del telégrafo; el México del campo, el fusil y las cartucheras. Se convirtió con el paso del tiempo en protagonista intelectual del devenir histórico del país en sel siglo XX. Presenció su transformación de una nación anclada en atavismos a un país que anhelaba dar el gran salto a la modernidad, que él entendía no únicamente como democracia política, prosperidad económica y justicia social, sino como reconciliación con nuestra tradición y con nosotros mismos. Por biografía y mérito intelectual, Paz alcanzó la talla de un pensador universal, cuyas ideas llegaban más alto e iban más lejos.

Pero Paz, lo sabemos, no se conformó con ser hombre de ideas. También puso su talento al servicio de México como miembro de nuestro cuerpo diplomático, representándonos ante el mundo. Fue además un incansable promotor de la cultura, creador de espacios privilegiados para la creatividad y el debate inteligente.

Desde luego, Paz se convirtió en un verdadero líder de opinión, muchas décadas antes de la terrible frivolización de este término. Fue un comentarista reflexivo de la realidad nacional, quien nunca escatimó el desdén de su pluma por los excesos del poder ni por los abusos de quienes se ostentaban como dueños de la verdad, fuera política o intelectual.

Paz fue de manera destacada una voz que se levantó para defender los derechos de las personas. Un pensador humanista: un auténtico defensor intelectual de la democracia y la libertad. Sus ideas eran un faro de pensamiento liberal que brilló muchas veces en solitario, cuando sus contemporáneos parecían defender el autoritarismo en nombre de la justicia. En un encuentro intelectual en 1990, Paz les respondía: la libertad, para realizarse plenamente, es inseparable de la justicia. La libertad sin justicia degenera en anarquía y termina en despotismo. Pero asimismo, sin libertad no hay verdadera justicia.

Paz murió en 1998, antes de ver a México alcanzar plenamente la democracia. ¿Qué pensaría de nuestro país si lo pudiera ver hoy? Seguramente celebraría que, después de tantos años, logramos alcanzar la libertad política que él tanto anheló. Y, tal vez, nos compartiría algunas reflexiones sobre los pendientes que aun tenemos: una economía de mercado con rostro más humano; una sociedad más tolerante y compasiva; una convivencia más fraterna y más respetuosa. Seguro hoy levantaría su pluma para denunciar los males que nos aquejan como sociedad. Nos mostraría que no hay atajos hacia el entendimiento, y que el dialogo respetuoso con el otro, es la vía hacia la verdadera libertad. Y sé que Paz nos llamaría, como siempre, a ser rebeldes, a no conformarnos, a: recobrar la capacidad de decir `no, reanudar la crítica de nuestras sociedades satisfechas y adormecidas, y a despertar a las conciencias anestesiadas.

Hoy, a 100 años del nacimiento de nuestro Premio Nobel, el mejor homenaje que podemos hacer a Octavio Paz es seguir creyendo en el valor de la pluralidad como fuente de nuestra fortaleza, y no como sinónimo de encono. Es anteponer la luz de la razón y la crítica ante dogmatismos y fanatismos de toda naturaleza. En suma, el mejor homenaje que podemos hacer a su memoria es defender la libertad y defender la democracia. A ese compromiso estamos llamados los mexicanos de nuestro tiempo y en especial quienes servimos a México desde el Poder Legislativo, porque tal como el mismo Paz lo dijo: la democracia pide que uno sea capaz de convivir con su vecino, que la minoría acepte la voluntad de la mayoría, que la mayoría respete a la minoría y que todos preserven y defiendan los derechos de los individuos.

Twitter: @jglezmorfin

(El autor es presidente de la Cámara de Diputados)


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