Ninfomanía: Primera parte

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Opinión
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Fue desde mediados de los 90 cuando el nombre de Lars Von Trier dio a Dinamarca un digno heredero de su compatriota, el célebre cineasta también danés Carl Theodor Dyer, para la historia del cine.

 Lo que sucede es que justo en 1995 Trier fue la cabeza de un movimiento de otros colegas y compatriotas suyos que bajo la denominación de Dogma 95 desplegaron un manifiesto en el que se comprometían en diez estatutos a defender la esencia del cine como tal ante la decadencia que, según ellos, había sufrido para ese entonces como arte audiovisual.

 A partir de entonces, Von Trier estuvo imparable en sus propuestas que fueron inicialmente muy celebradas en prestigiados festivales como el de Cannes donde ganó el Gran Premio del Jurado su película de 1996 Breaking the Waves, protagonizada por Emily Watson y Stellan Skarsgard, y la mismísima Palma de Oro en el año 2000 por su nada convencional musical Bailando en la Oscuridad, protagonizado por la cantante Bjork y Catherine Deneuve antes de que en la edición de 2009, en lo que su actriz fetiche Charlotte Gaisbourg ganaba el premio a la Mejor Actriz del mismo por Anticristo, Von Trier se ganó a pulso la nada honrosa distinción de persona non grata del mismo por declarar que era un admirador de Hitler.

 Pues justo hoy, y justo después de que la mencionada Anticristo así como su película anterior Melancolía, han sido exhibidas en Saltillo únicamente un día y como parte ya sea de la Muestra de Cine como del Foro de la Cineteca en el Cinema Palacio, llega para exhibirse en las salas de cine de la cartelera y como parte de su estreno nacional su osadía más reciente desde su título, Ninfomanía: Primera parte que como su título lo indica es tan sólo la primera de dos entregas muy a la manera en la que sucedió hace una década con la no menos memorable Kill Bill, de Quentin Tarantino, en que una obra de duración aproximada a las cuatro horas es cortada en dos para su accesibilidad comercial.

 Sin embargo, si bien el título de la película en sí es suficiente para que un público potencial de la más reciente versión de Godzilla, de Gareth Edwards, que también se estrena hoy, llene las salas de cine por el morbo que les provoca al estilo de Bajos Instintos, Acoso Sexual y similares en otros años, no es gratuito que haya hecho una rápida retrospectiva del maestro Von Trier para poner en antecedentes que Ninfomanía es más que el espectáculo pornográfico que pudiera esperarse una muy interesante exploración en la vida de una ninfómana de nombre Joe (Charlotte Gainsbourg) luego de ser rescatada y atendida tras ser encontrada golpeada y desvanecida en una calle por un hombre (Stellan Skarsgard).

 Es mediante una narración de cinco capítulos que complementan esta primera parte que muy al estilo tan preciosista como gráfico y vulgar de Von Trier que se nos lleva a recorrer los episodios más importantes de la vida de Joe según ella se los va contando al buen samaritano que la ha auxiliado muy a la manera en que nos ha cautivado anteriormente en su filmografía, desde un primer plano a oscuras como en Bailando en la Oscuridad con el fin de despertar los sentidos más adormecidos de una narración cinematográfica, hasta personajes tan entrañables como grotescos como los que hay en la vida misma entre los que destacan el padre de Joe (Christian Slater); el amor de su vida, Jerome (Shia LaBeouf) o una vecina incómoda de nombre Señora H, interpretada por Uma Thurman, entre otros.

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Productor, Director y Guinista de cine. Columnista del periódico Vanguardia desde 1995, escribe sobre música, cine y televisión. Combina la pasión de escribir con la creación cinematográfica.

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