España, rancia aristocracia y aires republicanos

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Opinión
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José María González Lara*

En 1936 los sectores burgueses y conservadores españoles, incluido el clero católico, apoyaron el levantamiento que desde la colonia Marruecos que dirigía Francisco Franco contra la Segunda República Española instalada en 1931 (la primera fue en 1873), así inició la cruenta guerra civil.

Inglaterra y Francia permitieron las atrocidades franquistas apoyadas por Hitler, primero para debilitar a la corona española y segundo para garantizar que la influencia soviética socialista no llegara al extremo occidental europeo.

En  1969 Franco ordenó que su sucesor sería el rey Juan Carlos de Borbón, así, el fascista católico retornó la monarquía a España, aquella que los republicanos habían mandado al exilio. La rancia aristocracia de España representada en la casa real de sangre azul fue resultado de una estructura dictatorial que gobernó con la tortura y el asesinato a quienes lucharon por una sociedad española más justa y equitativa: poetas, escritores, sindicalistas, estudiantes, sacerdotes, monjas, líderes sociales, periodistas, políticos.

Preguntaron a los españoles si querían una monarquía No, dijeron. Fue una decisión del generalísimo por la gracia de Dios. ¿Qué el rey Juan Carlos fue un factor en la transición a la democracia? No, el constructor de la democracia representativa en una monarquía parlamentaria fue Adolfo Suárez, y eso porque no lo quedaba otra alternativa frente a una Europa que ingresaba de lleno a las políticas económicas neoliberales y exigía se garantizara la modernización y el libre mercado en la península.

¿Qué el monarca defendió a España frente al intento de golpe de Estado el 23 de febrero de 1981? Otra falacia, porque lo que encabezó el teniente coronel Antonio Tejero en Las Cortes fue un triste espectáculo que no recibió apoyo alguno de la milicia ya copada por las democracias representativas europeas, así que el rey de la pompa y pompa sólo salió a condenar dichas acciones porque Europa no aceptaría el retorno a la dictadura militar. El mayor de  la nobleza nunca propuso una democracia participativa.

Promotor de negocios de empresas españolas en el mundo, sobre todo en América Latina –incluido México- el Borbón mayor se molestó cuando el ya fallecido presidente venezolano Hugo Chávez, en la 17 Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado el 10 de noviembre de 2007, le recordó todas las atrocidades y crímenes de lesa humanidad que el imperio español cometió durante tres siglos contra los indígenas de nuestras tierras; cuando también el venezolano le señaló que el conservador José María Aznar era –y es- orquestador de desestabilizaciones y golpes de Estado en países latinoamericanos con gobiernos legítima y democráticamente electos, indignadísimo el monarca espetó el ya famoso ¿por qué no te callas?, pero ¿de dónde su fortuna real de  mil 900 millones de euros que señala la revista Forbes?

Arraigados en el tinglado de la democracia representativa los políticos de la oligarquía de pompa y circunstancia, el Partido Popular con arraigo catolicón –que no cristianos comprometidos- y el  incongruente Partido Socialista Obrero Español (PSOE ¿socialista obrero?), no observan que las estructuras feudales son asunto del pasado, ¡muy del pasado!, y que España necesita la Tercera República no sólo como un asunto ideológico y de gobierno, sino como una estrategia de unidad ante los cada vez más acentuados sentimientos de separatismo catalán y vasco, voluntades que ahora ya son proyectos políticos con objetivos bien definidos. Al ratificar la sucesión de Felipillo VI de Borbón peligra la unidad, a no ser que la mantengan a golpes fiscales de dominio y sumisión, o  a  balazos.  Al tiempo.

Alejados de la sociedad pluricultural ibérica, la rancia aristocracia española se debate entre el escándalo y la corrupción, de ahí que abdicara al trono el rey cazador de especies en peligro de extinción.  

Mal por el PSOE que en plena crisis económica apoya la continuidad de una estructura anquilosada y desprestigiada, mientras que miles de vascos, catalanes, valencianos, gallegos, madrileños y muchos más, exigen referéndum para decidir el sistema de gobierno y miles de estos son partidarios del retorno de la República, en la que todos y todas tengan los mismo derechos y oportunidades, sin privilegios gratuitos para reyes, principies, infantes, duques, condes, marqueses, barones,  empresarios y políticos.

Es probable que ahora los republicanos no sean mayoría en la población española acostumbrada a la corona y la nobleza desde hace quince siglos, sin embargo ese río popular de justicia y equidad ya no se detendrá y cada vez será más amplio. En diversos ámbitos culturales, académicos y productivos  mucho debemos los mexicanos a los republicanos exiliados de la guerra civil, por eso ¡que viva la República Española!

*Profesor de la Facultad de Economía




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