Septiembre bíblico y exégesis
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Debemos dar las gracias por las aperturas que, como fruto de una larga labor de investigación, nos ha ofrecido el Concilio, como también por la abundancia y la facilidad de acceso a la Sagrada Escritura, ha afirmado el Papa Francisco. A propósito, ha indicado que la fe, para resplandecer, para no ser sofocada, debe ser nutrida constantemente por la Palabra de Dios.
Por otro lado, el sucesor del Apóstol Pedro, ha reconocido que aprovecha la oportunidad de subrayar, en continuidad con el Magisterio de la Iglesia, la importancia de la exégesis bíblica para el pueblo de Dios.
De este modo, el Obispo de Roma ha retomado unas palabras del documento La interpretación de la Bíblica en la Iglesia, publicado en 1993 por la Pontificia Comisión Bíblica: La exégesis bíblica cumple, en la Iglesia y en el mundo una tarea indispensable. Querer prescindir de ella para comprender la Biblia supondría una ilusión y manifestaría una falta de respeto por la Escritura inspirada..
...Para hablar a hombres y mujeres, desde el tiempo del Antiguo Testamento, Dios utilizó todas las posibilidades del lenguaje humano, pero, al mismo tiempo, debió someter su palabra a todos los condicionamientos de ese lenguaje. El verdadero respeto por la Escritura inspirada exige que se cumplan los esfuerzos necesarios para que se pueda captar bien su sentido. No es posible, ciertamente, que cada cristiano haga personalmente las investigaciones de todo género que permiten comprender mejor los textos bíblicos. Esta tarea es confiada a los exégetas, responsables, en ese sector, del bien de todos.
El Pontífice también ha querido recordar las palabras de su predecesor, san Juan Pablo II el día que encontró a los miembros de la Pontificia Comisión Bíblica, en ocasión de la presentación de este documento: Para respetar la coherencia de la fe de la Iglesia y de la inspiración de la Escritura, la exégesis católica debe estar atenta y no atenerse a los aspectos humanos de los textos bíblicos. Es necesario que ésta, también y sobre todo, ayude al pueblo cristiano a percibir de forma más nítida la palabra de Dios en estos textos, de manera que sea mejor acogida, para vivir plenamente en comunión con Dios.
Con este fin, ha añadido el Papa, es necesario naturalmente que el mismo exégeta sepa percibir en los textos la Palabra divina, y esto es posible solo si su vida espiritual es ferviente, rica de diálogo con el Señor; sino la búsqueda exégeta queda incompleta, pierde de vista su objetivo principal.