Interrumpimos este mensaje urgente

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Opinión
/ 19 noviembre 2014

Interrumpimos este mensaje urgente para transmitirles la siguiente telenovela.

 “¡Cómo dijo!”, dijo el filólogo.

En cualquier otro país, un poco más apegado a la cordura y cercano a la frontera con la realidad, el mensaje líneas arriba habría sido la versión directamente opuesta: “Interrumpimos su telenovela para darles el siguiente boletín urgente”.

Pero no en la nación del pozole y las tlayudas, del tlacoyo y del pambazo, de la tinga y del pipián (¡híjole, traigo hambre!). No en este México cocinado a fuego lento.

Aquí los culebrones irrumpen e interrumpen los comunicados apremiantes. La agenda de lo inaplazable se ve de pronto asaltada por un lacrimógeno tele-drama que sin mucho esfuerzo se vuelve dueño absoluto de nuestra completa atención.

En nuestra lógica, La Guerra de los Mundos de Orson Welles tendría que interrumpir los boletines de la invasión marciana a nuestro planeta con un urgentísimo programa de baile.

Así nosotros, estábamos atentos y muy pendientes del colapso de nuestra civilización azteca cuando se nos avisó que Televisa tenía un dramón recién salidito del horno, que tenía que servírnoslo a la de ya, o de lo contrario, ya frío, ni el perro lo iba a querer.

¡Venga pues! Corren créditos:

Televisa y la Presidencia de la República presentan una producción de Emilio Larrosa, un drama original de Yolanda Vargas Dulché.

Y ya con esos valores de producción, el peso del papel protagónico no podía recaer sino en la prima donna presidencial, cuyas tablas como heroína de la pantalla chica le han dado un rango de matices actorales que el martes por la noche dejaron perplejos a los televidentes.

Bueno, por lo menos a mí sí. Mira que salir a reprender a una nación encabronada no es fácil. Pero gracias a sus recursos histriónicos y a nuestra especial capacidad de atención (especial quiere decir pobre) equiparable a la de la pescadita Dory, hoy no se habla de otra cosa que no sea lo dicho por el personaje de La Dueña.

¡La telenovela ha sido un éxito!

La lógica, la coherencia, la verosimilitud o el realismo nunca han sido sin embargo, pese a su éxito, el sello característico de las producciones de Televisa.

Así que es necesario hacer algunas precisiones para que la ficción no menoscabe nuestra correcta percepción de la realidad:

1.- Si en México una empresa tiene fama de pagar mal (o no pagar de plano) es precisamente Televisa.

Quizá sólo paga en proporción al talento de sus histriones (que a veces es cero). El caso es que la hoy Primera Dama recibió millonadas por sus mediocres trabajos televisivos y contrato de exclusividad.

Olvídese de los chistes sobre la fortuna que debieron amasar Chabelo o Silvia Pinal durante sus respectivas carreras; olvide las comparaciones frente a estrellas de Hollywood que no poseen una mansión tan cara como la de nuestra PRIma Donna. Cualquier productor medianamente hábil debería ser en consecuencia dueño de una propiedad equivalente al marquesado de Aguayo.

Me pregunto si la televisora de Azcárraga es capaz de ratificar estos pagos frente a una auditoria.

2.- Por mucho que nos lance esos ojos de puñal, (“¡Mueran, pinche prole!”),  lo cierto es que sí tiene obligación de transparentar sus bienes.

Entiendo que es la presidente del DIF Nacional, su página oficial pormenoriza todas las giras oficiales y actividades en las que participa y, siendo la consorte del titular del Poder Ejecutivo me parece que sí está entre sus responsabilidades una puntual declaración patrimonial.

3.- En el país del todo se puede, donde en Tepito se consigue un título para ejercer la medicina sin pasar por la universidad, la verdad que los documentos que alguien pueda presentar desde la oficina presidencial, muy poca certidumbre arrojan a la opinión pública.

4.- Y ya picados con este tema, si la actuación es así tan redituable, vamos metiendo de plano al Góber y a todo su gabinete al CEA de Televisa y con dos o tres telenovelas que les peguen, la Megadeuda Coahuilense queda de seguro saldada.

No nos distraigamos tanto. Sí, es divertido cuestionar desde las redes sociales al Poder y pitorrearnos de la realeza política y sus patéticos desplantes tratando de explicar lo inexplicable y salvaguardar su honorabilidad.

No saturemos nuestra agenda, no la agenda de lo importante, que continúa ocupada por Ayotzinapa, los 300 de Allende, los otros 100 de Piedras Negras, la Megadeuda. Eso sigue siendo lo urgente.

Lo de la dueña de la Casa Blanca de Sierra Gorda es puro teatro, o mejor dicho, telenovela pura.

petatiux@hotmail.com

Columna: Nación Petatiux

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