Historias del IMSS Saltillo

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Opinión
/ 20 julio 2015

Esto que me pasó no fue premeditado, se lo juro, y esta vez no tuve que hacerme pasar por nadie, meterme de infiltrado ni hacerle al policía chino, como suelo cuando se trata de sacar a flote una verdad que está escondida.

Resulta que una tarde de sábado que hacía la siesta me despertó un tremendo calambre, que fue como descarga eléctrica, en la ingle derecha. Lo peor fue que el dolor no cesó y al contrario aumentó con los días.

Una mañana mientras me duchaba, antes de ir a trabajar, descubrí mis testículos como dos pelotas de beisbol y creo que hasta más grandes.

Ya sabrá, si es caballero, la molestia que me acosaba todo el día, y más porque yo acostumbro andar a pie las calles de Saltillo en busca de material para mis reportajes.

Nada, que días después, estaba yo en la Clínica 82 del Seguro Social, haciendo cola para tramitar, primero una vigencia y luego una cita con mi médico general.

Hacía tanto que no pisaba yo el Instituto que me había deshabituado a su burocracia, y a estar horas y horas parado haciendo cola en una cola que no avanzaba ni un desgraciado centímetro.

Por fin una enfermera, con cara de pocos amigos y muchos enemigos, me dio cita para dentro de un mes, ¿un mes?, —pensé entre mí—, ¡me voy a morir!.

No sé cómo demonios sobreviví a ese mes que fue como un año. Mis testículos habían crecido bastante más y el dolor en la ingle, ese terrible electroshok me hacía caminar encorvado y detenerme a descansar a cada momento para tomar aire.

Ahora sí, les puedo yo presumir de que tengo muchos güevos, me decía bromeando para tranquilizar mi dolor.  

Por fin se llegó el día, ahora sí que, tan anhelado de aquella cita. Luego de la inexorable auscultación, que pena que lo vean a uno literalmente en pelotas, el médico, que para colmo de mis males era médica, dio el diagnóstico:

Se trataba, soltó la facultativa, de una hernia inguinal, bastante común entre los varones, pero había algo más

Mis testículos estaban llenos con un extraño líquido que había que extraer antes de realizar cualquier otra maniobra y me enviaría para ello al área de Urgencias de la Clínica 1.

Cuando dijo eso sentí como si se me hubieran reventado los nervios, ¿y cómo me van a sacar a mí esa agua de los tanates?, pensaba mientras me dirigía en un taxi rumbo al otro hospital.

Allí me recibió otra doctora que, luego de revisarme, determinó que no, que no era una hernia inguinal ni agua en los testículos, sino más bien una severa inflamación de salva sea la parte, y me hizo inyectar un suero desinflamatorio, creo, vaya usted a saber qué rayos sería.

Al cabo de media hora llegó un médico de guardia, me retiró el suero, me ordenó que me recostara en una camilla y, usándome como conejillo de indias, se puso a dar cátedra a un grupo practicantes.

Es una hernia inguinal, les iba diciendo ¿la ven?, ahí está, y me dio un papel que decía que yo requería de una cirugía de urgencia, porque pasado más tiempo el asunto de la hernia podría complicarse.

Regresé a la Clínica 82 y otra vez la burocracia, las colas, que ve otra vez con la médico general y luego a coordinación y luego a no sé dónde y yo con el dolor de la ingle y los testículos del tamaño de dos manzanas.

Sentí que me daban el tiro de gracia cuando una enfermera dijo que me pondría la cita para un mes, no para la operación, sino para que me viera el cirujano y luego diera fecha para la cirugía,

Me quise desmayar.

Desde entonces no volví al Seguro y en menos de 15 días estaba yo en mi casa convaleciendo de una operación de hernia inguinal que me habían hecho en un sanatorio particular.

Meses después la redacción me pidió que escribiera para el Semanario una crónica sobre las atrocidades que día con día se cometen en el IMSS y conté mi historia. Llega al IMSS y vive para contarla, la titularon.

Reportero del Semanario Vanguardia. Ha incursionado en el género del reportaje, la crónica y el perfil, en el abordaje de distintos temas, sobre todo con un enfoque social. Es licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Autónoma de Coahuila

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