Balompié mundanizado

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Opinión
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Es el fut. No el del ovoide, sino el del balón.

En un nivel de competencia internacional periódica. Con sedes variantes. Con codiciado trofeo al equipo triunfador.

Ya le había tocado a México organizar el evento. Comparte ahora sede con Canadá y había tironeo para incluir o no a los Estados ya no tan Unidos.

VÉRTICE DE RETOS

Sucedió la iniciación en una confluencia de meteoro tormentoso con manifestaciones de protesta, con amenazas del otro lado, de indiciar políticos de acá para pedir extradición y hasta con bravuconadas de posible acoso militar en este territorio contra maleantes. Y parece que no alcanzó el tiempo para completar, en aeropuerto y estadio, adaptaciones y reparaciones antes de la inauguración.

PENDENCIA Y GRITO

La adicción deportiva a participar en graderío lleno, con griterío colectivo de porras y rechiflas, subraya un tipo de nacionalismo, pendenciero y burlón, que les encanta a los fanáticos empedernidos.

La llegada de divisas es cuantiosa por ingresos de variadas ventanillas y mostradores, de vendimias y gastronomías, en amplio abanico de sabores y precios. Los hospedajes se rentan, desde el cuarto de casa hasta amplios espacios en hoteles de lujo.

MILAGRO RELAMPAGUEANTE

Esfera botante y chanclazo o cabezazo van tejiendo, en la cancha, la emoción hasta que, por un impacto certero, el balón se hunde en la red de la portería, después de cruzar el marco y raspar las manos del portero fallido. Es el milagro relampagueante del gol, coreado por millares de voces. Fueron dos goles que evitaron empate y dieron la gloria a la selección al empezar con triunfo.

El festejo es pandémico y recorre, en brincos y oleadas, el tumulto, abigarrado y múltiple, de la concurrencia.

PANTALLAS Y APUESTAS

El mundial es también deporte de pantallas. Desde las minúsculas de celulares hasta las gigantescas de plazas y lugares públicos, pasando por las de televisión, cintilando en cada hogar, residencia o restaurante.

Hay todo un estropajo de apuestas en cada partido. Abucheo y ovación se entrelazan en gran algarabía. Es fiesta que la gente disfruta, en medio de zozobras, temores, protestas y percances nacionales.

En incontables agendas ya están señalados los lugares y las fechas. Ya el papa León mostró la playera verde de México que le regalaron en el avión y en la que se ve el nombre León, con un gran número catorce... Es el fut. No el del ovoide sino el del balón. Es el traducido balompié mundanizado, que viene a hospedarse en esta gran casa solariega, siempre zarandeada por contrastes y ambivalencias.

TÉ CON FE

-¿Por qué dicen que hubo un golazo en España?

-Lo dijo el papa León porque el obispo de Madrid, con lleno completo, convirtió el estadio Bernabéu en gigantesca catedral de la fe...

El autor de Claraboya, quien ha escrito para Vanguardia desde hace más de 25 años, intenta apegarse a la definición de esa palabra para tratar de ser una luz que se filtra en los asuntos diarios de la comunidad local, nacional y del mundo. Escrita por Luferni, que no es un seudónimo sino un acróstico, esta colaboración forma ya parte del sello y estilo de este medio de comunicación.

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