Cerati en primera persona
Han pasado casi treinta años desde que la legendaria banda de rock argentino, Soda Stereo, dio su “Último Concierto”. Esa noche, en un abarrotado estadio de Buenos Aires, sonó por vez primera la frase que los inmortalizó y trascendió, incluso, la cultura del rock en español.
“Gracias Totales” soltó a bocajarro el guitarrista y líder de la banda, Gustavo Cerati, a los vientos porteños que llevaron ese apotegma, no sólo por otros muchos rincones del planeta, sino a través del tiempo. Con ello alcanzaron lo más cercano a la inmortalidad, la trascendencia.
La contundencia de esa brevísima sentencia aglutinaba el cúmulo de sentimientos de quienes se despiden, pero tal vez han dudado marcharse en el momento final, pues “al calor de las masas” las emociones son capaces de trastocar las más férreas convicciones.
Quizá por ello ha sido capaz de aparecer en los más diversos ámbitos. Su naturaleza sincera, amén de lacónica, confirma con una fórmula sencilla la falsedad que se esconde tras pretextos convertidos en lugares comunes tales como “no hay palabras” para expresar esto o aquello.
Tuvieron que pasar diez años para que la banda regresara a los escenarios, y tras una serie de conciertos en América Latina y EE.UU., el 2007 sería recordado como el año en que Soda Stereo dio sus estertores finales sobre las tablas; y aunque la esperanza, prófuga de Pandora, seguía en el letargo, la confirmación vino con la muerte de Cerati en 2014.
Sabemos por Serrat que el azar es caprichoso, más aún en los tiempos de la intensa revolución tecnológica de la Inteligencia Artificial, donde su invasiva cobertura ha provocado elevados niveles de tensión.
No obstante, no todo lo que de ahí emana es pernicioso, ejemplo de ello es la capacidad de reinventar la realidad al entretejer la virtualidad y el mundo de los hechos. Este nivel de tecnología ha permitido el regreso de la banda con un holograma de Cerati que no solo toca, canta e interactúa con el público, sino que muestra las huellas de lo que hubiese sido su envejecimiento.
Así, el pasado 14 de abril llegó a México la gira “Ecos”, cuya próxima y última parada es esta semana en Monterrey.
Quien sabe un montón sobre ello, y ellos, es Maitena Aboitiz (1978), quien casi como testigo de cargo, escribió una crónica de largo aliento sobre las últimas producciones de Soda Stereo y la carrera solista de Gustavo. Cerati en Primera Persona (Ediciones B, 2012) recoge vivencias, anécdotas de primera mano, fotografías y comentarios que enlazan la obra y su origen más íntimo.
Esta nueva gira, junto con compilaciones como la de Maitena, no son solamente oportunidades para ejercer la nostalgia, sino también la controvertida otredad. No es casual que la frase como cerrojo de su carrera, veintinueve años atrás, haya sido pronunciada por un coterráneo de Borges, Bioy Casares o Gardel.
“Me verás volver”, lo dijo, y quien avisa no es traidor.