Cevichería La 57: Un paradero inevitable
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Los paraderos en las carreteras tienen un encanto especial, es como encontrar unos minutos de espacio en el camino. Contemplar los paisajes y ver pasar los vehículos, esta atmósfera que se crea es la esperanza del destino al cual queremos llegar.
Esa misma sensación tiene Cevichería La 57, justo sobre la carretera 57, que hace honor a los fugaces pasajeros que ahora están invitados a realizar un parada obligada. Con una vista a Bella Unión entre montañas, con los anuncios naturales del clima, si vas para un rumbo sin fin se encuentra este paradero con excelentes instalaciones, buena cocina y una cocina que se extrañaba.
Cero pretenciosa, relajada, con comida y precios para todos los gustos y todos bolsillos, entre mesas comunes, se siente el ambiente familiar, colectivo que disfruta de buenos mariscos y cervezas heladas, como debe ser.
Un paraíso imaginario donde podríamos apreciar la línea costera de Arteaga, donde te reciben con un caldo de camarón, el cual es una cortesía pero si lo quieres más para la resaca le puedes poner sus complementos por un bajo costo.
Tacos de jaiba desnuda, tostadas de atún, cócteles, caldos, filetes y esa libertad que se siente estar en medio del viento de la carretera.
Váyase con tiempo porque se llena, las familias congregadas en un ejercicio ya escaso donde los abuelos, nietos, hijos, parejas, se juntan en mesas enormes a disfrutar del paso de la carretera. Además de chavos y las nuevas formas de socializar, nos llevan a un solo lugar: buena cocina y la convivencia ocasional de disfrute, buenas bebidas y bella simplicidad.
No sé quienes son los dueños ni el chef, que seguro no le importa tirar la sal desde el codo. Lo que importa es totalmente visible.
Poco a poco volveremos a lo verdadero, sin la vorágine de lo excesivo que se ha vuelto salir a disfrutar en familia y amigos, sin pagar la comida a meses sin interés.
Felicidades desde todos los que empezamos a considerarlo nuestro nuevo lugar favorito, entre un paisaje viajero que nos saca del día a día. No sé explicarlo con palabras: hacía mucho que un sitio no tocaba tanto mi espíritu viajero.
Si saben quiénes son, un aplauso de parte de todos los crudos, vagos, viajeros, familias, hippies, motociclistas, traseros, todos en un mismo lugar... es increíble.
Recuerde qué se dice de lo afrodisíaco, que suelen ser los mariscos, entonces vale la pena visitar Cevichería La 57.