Coahuila: Seguridad en el trabajo, ¿a alguien le importa?

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Opinión
/ 9 abril 2026

Los costos que la imprevisión tiene –para empleadores y empleados– son tan altos que sería tiempo de que reaccionáramos en el sentido correcto ante la realidad que nos circunda

“Más vale prevenir que lamentar” es una frase que todos hemos escuchado hasta el cansancio y en todos los tonos posibles. La advertencia es tan sencilla como contundente: si no adoptamos medidas de seguridad, tarde o temprano sufriremos consecuencias negativas y costosas.

Sin embargo, pese a lo reiterado del llamado, en los hechos solemos hacer caso omiso de la advertencia y, por el contrario, nos entregamos alegremente a la improvisación y a esa manía tan mexicana del “a’i se va”. No extraña por ello que con insana frecuencia el destino nos pase facturas y que estas resulten mucho más onerosas de lo que hubiera costado prevenir.

Y es que, al menos en el mundo laboral, una parte relevante de los costos que derivan de la falta de previsiones tiene que ver con la intención de “ahorrar”, con el propósito de maximizar las ganancias. Así, muchos empleadores omiten las medidas de seguridad indispensables y ello, a mediano y largo plazo, termina resultando contraproducente.

El acierto de la afirmación anterior queda de manifiesto en el reporte que publicamos en esta edición, en el cual se consignan las cifras de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) relativas a la incidencia de accidentes laborales. Los datos son contundentes: Coahuila ocupa el octavo lugar nacional en la incidencia de este tipo de percances.

De acuerdo con las cifras de la STPS, en el primer trimestre de 2026, Coahuila se colocó como una de las entidades del país con mayor registro de accidentes laborales. En total se reportaron 990 casos, de los cuales 693 fueron registrados como accidentes en el trabajo, 279 durante el trayecto al trabajo y otros 18 fueron clasificados como enfermedades laborales.

¿Por qué ocurren tantos accidentes laborales en los centros de trabajo y de camino a estos? La respuesta genérica es simple: porque no se invierte lo suficiente en medidas preventivas.

Y es que, si se indaga un poco más en la estadística, lo más probable es que nos encontremos con que, tal como ocurre con los accidentes en general, en la mayor parte de estos casos pudo prevenirse lo ocurrido y evitar las consecuencias indeseables que vienen aparejadas.

Aún peor: muy seguramente los accidentes ocurridos son de carácter recurrente, es decir, que además de no escuchar el consejo de prevenir, para no tener que lamentar, ni siquiera somos capaces de suscribirnos a esa otra conseja popular que recomienda al menos tapar el pozo luego de que el niño se ha ahogado.

No se trata de un asunto anecdótico ni de una estadística de esas que se pueden menospreciar. Estamos ante uno de los sucesos que mayores costos personales y económicos implica. Porque, por un lado, las empresas y empleadores en general deben asumir costos importantes por su falta de previsión y, por el otro, muchas personas deben cargar con secuelas de accidentes que pudieron evitarse.

Y eso, cuando tienen la suerte de salvar la vida.

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