Cómo crear una infraestructura de IA soberana

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Opinión
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Paradójicamente, ningún país puede construir por sí solo la arquitectura de la “soberanía de la IA”

Por Jayant Sinha, Project Syndicate.

NUEVA DELHI- Los debates sobre la “soberanía de la IA” suelen centrarse en dos aspectos: la inversión y las capacidades. A los países se los anima a financiar empresas líderes nacionales que puedan desarrollar modelos de IA de vanguardia, construir clústeres de computación y crear infraestructuras de datos nacionales. Pero, si bien estas medidas son importantes, por sí solas no garantizan una verdadera soberanía de la IA. Para ello, es esencial contar con una arquitectura de IA totalmente interoperable y que permita la competencia por los derechos.

Una arquitectura de IA contiene múltiples capas interdependientes. La infraestructura energética alimenta los clústeres de computación. La capacidad de procesamiento permite el entrenamiento y el funcionamiento de los modelos de IA fundamentales. Estos modelos se integran en capas de orquestación y se implementan a través de plataformas en la nube. Las aplicaciones y los agentes se ubican sobre estas capas. Cada capa debe ser accesible (que las empresas puedan entrar y salir del mercado fácilmente), lo cual depende en parte de la interoperabilidad (que diferentes herramientas, modelos y sistemas puedan intercambiar información).

Una arquitectura competitiva amplía el mercado para los principales proveedores de modelos, reduce los costos de los insumos para las empresas que desarrollan soluciones en base a ellos y evita que las empresas de IA más avanzadas se conviertan en cuellos de botella económicos. Si un país garantiza la competitividad en una sola capa, podría seguir viéndose obligado a aceptar precios en las demás, ya que las empresas poderosas utilizan su dominio en una capa para capturar las capas adyacentes mediante precios combinados, inversiones interconectadas, acceso privilegiado y alianzas exclusivas.

La dependencia de proveedores y la explotación en cada nivel de la arquitectura tecnológica no benefician a ningún país a largo plazo. Una economía de IA en la que unas pocas empresas puedan obtener beneficios de todas las demás empresas que operan en la misma arquitectura acabará por restringir el ecosistema que dio origen a esas empresas.

El primer pilar de una arquitectura de IA soberana es, por lo tanto, la regulación ex ante de la competencia. Algunas jurisdicciones ya lo están aplicando. La Ley de Mercados Digitales de la Unión Europea establece criterios para identificar a los “guardianes”, mandatos de interoperabilidad y prohibiciones de la auto-preferencia. Del mismo modo, la Ley de Mercados Digitales, Competencia y Consumidores del Reino Unido faculta a la Unidad de Mercados Digitales de la Autoridad de Competencia y Mercados para otorgar a las principales empresas tecnológicas la condición de Mercado Estratégico, sometiéndolas así a “requisitos de conducta” exigibles, incluidas normas de interoperabilidad y de auto-preferencia.

India también avanza en esta dirección. En 2022, el Comité Permanente de Finanzas, que yo presidía entonces, publicó un informe en el que se solicitaba un marco regulatorio ex ante para los mercados digitales con el fin de prevenir las prácticas anticompetitivas de las grandes empresas tecnológicas. Esto dio lugar a la creación del Comité de Derecho de la Competencia Digital, que en 2024 elaboró el borrador de un Proyecto de Ley de Competencia Digital. Si bien dicho proyecto de ley fue retirado el año pasado, se están llevando a cabo revisiones.

En Estados Unidos, la legislación en materia de competencia lleva mucho tiempo tratando de garantizar la competencia. Así ocurrió con la Ley Antimonopolio Sherman de 1890, el Decreto de Consentimiento de AT&T de 1982 y el proceso judicial contra Microsoft en 1998. Más recientemente, la Comisión Federal de Comercio y el Departamento de Justicia, bajo la administración del entonces presidente Joe Biden, reactivaron la aplicación de la legislación antimonopolio, centrándose en los efectos de red de los datos, la dinámica de las plataformas multilaterales y la exclusión algorítmica en los mercados digitales. Sin embargo, el país aún no se ha comprometido con la competencia en la arquitectura de la IA.

En cualquier caso, dada la velocidad a la que se concentran los mercados de IA, la regulación por sí sola no puede preservar la competencia. El segundo pilar de una plataforma de IA soberana es arquitectónico: la competencia debe integrarse en los rieles que sustentan los sistemas digitales.

La Arquitectura de Empoderamiento y Protección de Datos de India muestra cómo esto puede funcionar en la práctica. Establece “canales de datos” basados en el consentimiento, que les permiten a las personas compartir su información entre instituciones financieras, sistemas de salud y servicios de telecomunicaciones de manera segura, transparente y rastreable, al tiempo que les permite a los reguladores obtener información sobre el comportamiento del sistema sin necesidad de grandes organismos de supervisión.

La misma lógica arquitectónica puede aplicarse a la computación, los modelos y los agentes. Si bien estos canales no están limitados por las fronteras nacionales, cada país los utilizaría para determinar su equilibrio preferido entre riesgo e innovación, y conservaría la soberanía sobre los sistemas de IA que operan dentro de su jurisdicción, independientemente de dónde resida la computación subyacente.

El tercer pilar de una arquitectura de IA soberana también trasciende las fronteras: un canal compartido de modelos de IA de pesos abiertos que sea accesible para todos los países. Los pesos abiertos -cuando se publican los parámetros entrenados que definen el comportamiento de un modelo- permiten una interoperabilidad genuina entre los modelos, algo que las interfaces de programación de aplicaciones cerradas no ofrecen. Los modelos de pesos abiertos pueden inspeccionarse, adaptarse e implementarse dentro de las jurisdicciones nacionales según los términos que defina cada país.

Lo que el mundo necesita es una arquitectura de IA de pesos abiertos y financiada con fondos privados, a la escala de la infraestructura en la nube de Red Hat. Un consorcio de potencias intermedias debería impulsar la creación de dicha arquitectura, y una fundación con una acción de oro (como la Robert Bosch Stiftung) debería encargarse de su gobernanza, tanto para preservar su apertura como para garantizar la implementación segura de los modelos. Es esencial un enfoque escalonado para la publicación de modelos, respaldado por una evaluación rigurosa y guiado por estándares de seguridad compartidos.

El cuarto pilar de la IA soberana es la interfaz de usuario. Los agentes se están convirtiendo en la principal puerta de acceso a través de la cual los ciudadanos acceden a la información y a los servicios. Se les debería exigir a las empresas digitales de importancia sistémica que proporcionen un agente gratuito que cumpla con estándares de seguridad claramente definidos, preserve la privacidad y sea interoperable con otros agentes. La Interfaz Unificada de Pagos de India, por ejemplo, es un sistema de pagos digitales en tiempo real que les permite a las personas enviar dinero, pagar facturas y gestionar múltiples cuentas bancarias en una única aplicación móvil. Si bien los servicios premium pueden estar por encima del nivel básico, la interfaz más importante de la era de la IA no puede convertirse en un medio para obtener dinero o datos de las personas.

Paradójicamente, ningún país puede construir por sí solo la arquitectura de la “soberanía de la IA”. Coaliciones de países deben colaborar para regular el sector, diseñar y operar la infraestructura, abrir la capa de modelos y universalizar la interfaz de los agentes, garantizando así la competencia, la interoperabilidad y la rendición de cuentas en cada capa de la arquitectura. El desafío es formidable, sobre todo porque estas coaliciones tendrán que gestionar disyuntivas complejas: entre apertura y seguridad, soberanía e interoperabilidad, y regulación e innovación. Pero el imperativo es claro. Copyright: Project Syndicate, 2026.

Jayant Sinha, exministro de Estado de Finanzas y Aviación Civil de India y expresidente de la Comisión Parlamentaria Permanente de Finanzas, es presidente del Everstone Group y profesor visitante en la London School of Economics.

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