De himnos, cazadores furtivos y un Vals

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Opinión
/ 20 febrero 2026

Conocí en mi lejana infancia dos obras del compositor alemán Carl Maria von Weber (1786-1826): un himno evangélico, compilado en El Nuevo Himnario Popular, adaptado de su ópera Dei Freischütz (El cazador furtivo, 1821), y la pieza para piano Aufforderung zum Tanz, Op. 65 (Invitación a la danza, 1819). Del himno “Cristo, tu voluntad” (My Jesus, as Thou Wilt), recuerdo que en alguna de las congregaciones en las que me reunía, se evitaba entonar durante los cultos dominicales debido al tema masón de la ópera de Weber. A mí me subyugaba la simetría de su métrica (6.6.6.6. D), su sencillez y la paz que emana de su melodía.

Con el paso del tiempo descubrí que el arreglo coral lo hizo Joseph Perry Holbrook en 1862, que toma de la obertura de la ópera mencionada. Weber delega a un cuarteto de cornos franceses el tema al principio de la obertura (el Adagio). La adaptación coral que hizo Holbrook respeta la armonía de los alientos metal, de manera que la intención de Weber de transmitir la paz y tranquilidad de los cazadores que confían su alma a Dios es precisa en el himno de Holbrook.

Es curioso que, aunque El cazador furtivo es famoso por sus escenas oscuras y sobrenaturales (la Garganta del Lobo, por ejemplo, escena en la que Weber representa el caos, las fuerzas demoníacas y la caída moral), el himno utiliza la parte más luminosa y serena de la obra, la que simboliza la fe de los personajes frente al mal. El tema inicial en la obertura, conferido al cuarteto de cornos franceses, también aparece brevemente en el Acto III de la ópera, específicamente en la Cavatina de Agathe, donde ésta canta sobre su confianza en que Dios cuida de todos los seres que lo aman. Por ello, el himno adaptado por Holbrook (Cristo, tu voluntad), encaja perfectamente con el sentimiento de sumisión y paz de la letra. El cazador furtivo no es una “ópera masónica” de la misma forma explícita que Die Zauberflöte (La flauta mágica, 1791) de Mozart, la ópera masónica por excelencia, pero sí comparte un ADN simbólico y filosófico muy cercano a la masonería decimonónica.

Vale la pena mencionar la labor de adaptaciones y arreglos musicales que hizo el músico, editor y compositor de himnos, el bostoniano Joseph P. Holbrook (1822-1888), especializado en música sacra y arreglos corales. Aprovechó su talento musical de arreglista consumado de piezas de compositores clásicos- como el ya mencionado Carl Maria von Weber, Beethoven, Haydn y Mendelssohn- al formato de himno congregacional. Holbrook creía que la música clásica europea tenía una dignidad espiritual que debía ser llevada al seno de las congregaciones evangélicas “para que los creyentes pudieran alabar a Dios con melodías nobles”.

El hecho de que eligiera el tema de la obertura de Weber para su himno, My Jesus, as Thou Wilt, muestra una teología de sumisión absoluta a la voluntad divina, muy característica del pensamiento pietista de la época. En suma, Holbrook utilizó su fe y su conocimiento no solo musical, sino teológico, a la mejora del canto congregacional en las iglesias evangélicas de su época.

A los 12 años empecé a aprender la pieza para piano más conocida e interpretada de Carl María von Weber, Invitación a la danza (Aufforderung zum Tanz, Op. 65), compuesta en 1819. En 1841, Héctor Berlioz la orquestó, versión que se hizo más famosa que su original para piano. Con esta obra, Weber no solo compuso una pieza sumamente difícil, sino que además inventó el formato del virtuosismo pianístico que prevalecería durante todo el siglo 19. Invitación a la danza preparó el camino para los grandes virtuosos del piano como Liszt y Chopin. Algunas de sus aportaciones son: el uso de casi todo el teclado con escalas rápidas y arpegios que imitan el brillo orquestal, así como el uso de octavas potentes y saltos en intervalos que ni Clementi se había atrevido a usar; el estilo jeu perlé (articulación perlada), exige una claridad táctil extrema imperativa en toda la pieza; su acercamiento al concepto de música programática, representado en una historia: la invitación a la danza que hace el caballero a la dama. Luego entonces, esta obra quizá sea la semilla de lo que Liszt desarrollaría décadas después en sus Años de Peregrinaje.

CODA

Este año de 2026 celebramos los 240 años del natalicio de Weber (18 de noviembre), y conmemoramos 200 años de su muerte (5 de junio).

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Músico, escritor, catedrático, gestor cultural y fotógrafo. Autor de Fabulaciones del sonido (Celosía, UAdeC. 2017). Es licenciado en Letras Españolas (UAdeC, 1995) y maestro en Música (Rice University, 2006). Su vasto repertorio como instrumentista de clavecín, órgano y piano abarca todos los géneros musicales escritos para estos instrumentos; se ha presentado como concertista en numerosos auditorios de México y el extranjero. Catedrático de tiempo completo en la UAdeC desde hace 30 años, donde se ha desempeñado como director de la Escuela Superior de Música, Coordinador general de la Coordinación de Difusión y Patrimonio Cultural y, actualmente, es el director del Recinto del Patrimonio Cultural Universitario. En 2017 inició el proyecto personal “Arte de la Fuga”, en el que se propone interpretar en vivo y en diversos auditorios la obra integral de Bach para el clavecín y el órgano.

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