De nuevo el dar y el recibir, desde la perspectiva de la trova, expresión de poesía y filosofía. Romantizar la vida no nos lleva por buen camino
COMPARTIR
En mi regreso de Detroit a Saltillo comencé el viaje por carretera escuchando rock clásico. No me llenó. Al tercer día cambié a trova y empecé a sentirme más tranquila, como si la música lograra formar parte de quien estaba siendo en ese momento. Eso es bueno y esa identificación ayudó a que el trayecto fuera suave y gozoso. La trova es música que permite que uno escuche la letra y allí, entre poesía y filosofía, mi mente hace de las suyas.
Quiero mencionar una canción de Jorge Drexler. Se titula “Todo se transforma”. Una línea de la canción dice, “Uno da lo que recibe y luego recibe lo que da”. Sí nos queda claro que eso no es precisamente verdad, ¿cierto? Con la idea de fondo que sugiere lo que nos dice la física sobre la materia, que nada se crea ni se destruye, sino que se transforma, estoy de acuerdo. ¡Pero! De eso a aseverar que lo que doy es lo que he recibido y lo que recibo es lo que he dado hay gran trecho. En el dar y recibir ciertamente se forma un balance. Un balance energético. En la búsqueda de empatar el dar y recibir desde el entendimiento meramente material y humano, pensamos que si ayudamos al compadre a lograr un puesto, él nos debe la consideración de colocarnos bajo su ala y devolvernos el favor. Sí, estoy diciendo que tomar el dar y recibir literalmente nos pone en terrenos de la corrupción. A la vez sé que puedo enamorarme de alguien y ofrecerle todo de mí sin ser correspondida. Y la persona a quien acogí cuando me necesitaba puede no tener las atenciones de velar por mí cuando soy yo quien necesita. No es la idea en general de la canción lo que me mueve a protestar, sino el peligro de que se tome muy literalmente.
Así formamos las expectativas. Y ya sabemos que las expectativas generan desilusión y desde esa desilusión en ocasiones hasta odio. Si tengo expectativas sobre tu comportamiento es probable que nuestra relación dependerá mucho de esas expectativas. Una buena relación no se forma así. Ni siquiera en la fantasía poética de la trova.