Dichos sabios y sabios dichos

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Opinión
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El avaro y el cochino no son buenos cuando vivos...

A los refranes, como a los consejos, nadie les hace caso. Si no hacemos aprecio de la experiencia, menos vamos a atender los dichos. Comoquiera son muy bonitos. Pondré enseguida algunos que últimamente he hallado.

Cuando Perico llega a don Pedro, ¡huy qué miedo!

Indica que muchas veces quienes se encumbraron después de haber estado abajo se vuelven soberbios.

https://vanguardia.com.mx/opinion/de-reyes-y-caballos-CI21926062

Beso y beso, y ya nomás, pocas veces, o jamás.

Significa que es muy difícil que un hombre y una mujer se besen y acaricien sin que lleguen a cosas de más ardimiento y resultados. Expresa lo mismo otro refrán: “Abracijos no hacen hijos, pero son preparatijos”.

A más hombres mata la bragueta que la bayoneta.

Este es proverbio antiguo, de tiempos de sífilis y guerra. Ahora ya no hay en México otra guerra más que la del narco, y la sífilis fue vencida por la penicilina.

Puta primaveral, alcahueta otoñal y beata invernal.

La mujer que en su juventud vivió de sus encantos, cuando los pierde suele obtener provecho de los encantos de las jóvenes. Luego, al envejecer, se arrepiente de sus culpas y se hace muy devota para expiar sus pasadas culpas.

Gran ganancia sin robancia, ni aquí ni en Francia.

Declara que el origen de algunas grandes fortunas no es siempre muy claro, y que tras los muchos dineros suele haber en ocasiones cosas turbias.

Si no va el dueño va el daño.

Expresa lo mismo que esta otra sentencia: “El que tiene tienda que la atienda”. Don Abundio, el del Potrero, dice que el mejor fertilizante para una huerta son las pisadas de su dueño.

No hablemos mal de los perros hasta estar lejos del rancho.

https://vanguardia.com.mx/opinion/el-leon-y-la-mula-KL21910857

Este refrán aconseja prudencia: no debemos dar nuestras opiniones sin antes estar seguros de que manifestarlas no habrá de acarrearnos un perjuicio.

El avaro y el cochino no son buenos cuando vivos. Mas cuando muertos están, ¡ah qué buenos ratos dan!

Sabio refrán es ése. El hombre rico y avariento no goza de su dinero ni deja que lo gocen los demás. Es como el cerdo, que no disfruta de su propia carne. Pero muere el cerdo, y todos se aprovechan de sus tocinos y jamones, igual que muere el avaro y los demás gozan su dinero. Decía un sabio señor: “Los pantalones con que me enterrarán no tendrán bolsillos, porque nada me voy a llevar”.

Escritor y Periodista mexicano nacido en Saltillo, Coahuila Su labor periodística se extiende a más de 150 diarios mexicanos, destacando Reforma, El Norte y Mural, donde publica sus columnas “Mirador”, “De política y cosas peores”.

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