El ‘Coahuila blindado’ o el ‘Ya cámbiale’
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Unas campañas que se redujeron a dar promesas como si fueran a resolver ciertas necesidades de la gente. Demagogia rancia
Este domingo los coahuilenses vamos, una vez más, a las urnas. Vamos a renovar el Congreso estatal para colocar a 25 nuevas y nuevos (aunque algunos se reelegirán) diputados a cobrar su buena lana cada quincena.
Y en medio del bipartidismo que vive la entidad, pareciera que todo se reduce a escoger entre el “Coahuila blindado” y el “Ya cámbiale”.
El Coahuila blindado es el discurso impulsado por el oficialismo estatal (PRI) que promueve la idea de que el Estado cuenta con altos niveles de seguridad, estabilidad laboral y blindaje contra la violencia en comparación con otras entidades del país.
Mientras que el “Ya cámbiale” es el tema de la oposición, Morena y su aliado el PT, que se centra en pedir una alternancia en el Congreso, argumentando que es momento de terminar con el control histórico que tiene el PRI y buscar, dicen, una verdadera transformación.
Al PRI le ha funcionado bien la bandera de la seguridad. Tan bien que, si uno profundiza en las promesas de las y los candidatos, no hay mucho que desmenuzar. Las propuestas se limitan, al menos según lo que se publicó en la plataforma Conóceles del Instituto Electoral de Coahuila (IEC), a “fortalecer la seguridad” o a “tener un Coahuila blindado”, sin proponer realmente nada.
Por ejemplo, la primera propuesta del candidato Guillermo Ruiz Guerra, en el Distrito 2 de Piedras Negras, dice textual: “Una de mis propuestas está encaminada al tema de la seguridad en Coahuila; por lo que se centra en fortalecer el modelo de seguridad que muy atinadamente aquí en nuestro Estado fue implementado por nuestro gobernador”.
Para las funciones de un diputado, eso y nada es lo mismo.
Sin embargo, es una narrativa que vende en un contexto de polarización, pero realmente no hay propuestas en materia de seguridad a pesar de que existen necesidades en el rubro. Es decir, las candidaturas del oficialismo no se esforzaron, simplemente se alinearon a reproducir el mismo discurso que baja desde el Ejecutivo.
Por otro lado, el “Ya cámbiale” no encontró razón de ser simplemente porque un partido, Morena, quiso venir a imponer una narrativa en dos meses, sin entender que el trabajo –que no han hecho– lleva años. Morena no ha entendido que muchas zonas del norte del país son diferentes de las del centro y que no basta con mostrar la sombra de la Presidenta en su propaganda o hablar de falsos nacionalismos.
Por ejemplo, el candidato del Distrito 14 de Morena, Eduardo Hernández Carrizales, dijo en una propuesta: “Voy a gestionar junto al Gobierno Federal más programas y apoyos para mujeres trabajadoras”.
El político que necesita de la federación para que salve al pobre pueblo.
Ambos lemas de campaña aportaron poco a las campañas. Unas campañas que se redujeron a dar promesas como si fueran a resolver ciertas necesidades de la gente. Demagogia rancia.
AL TIRO
Se espera que la participación sea igual a otras elecciones parecidas, es decir, que oscile entre el 40 por ciento.
Al final, más allá de las pobres propuestas en general de todas las candidaturas, y de banderas reduccionistas, urge que la sociedad despierte frente a este tipo de ejercicios que cada vez son más desgastantes.
Si no hay cambios de fondo, lo único que veremos en el nuevo Congreso, y los próximos, serán acomodos y reacomodos; el carrusel político que necesita de actores en escena, una escena dominada por otros intereses, donde parece bastar con personas que levanten o bajen los brazos dependiendo de la indicación. Y nos cuestan muchísimo.