El techo de los padres es el piso de los hijos

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Opinión
/ 5 febrero 2026

El verdadero legado de una empresa familiar no se mide en cuánto logran los hijos apreciar el pasado, sino en cuánto logran construir sobre él

En mis años asesorando empresas familiares he escuchado la misma queja repetirse una y otra vez: “Mis hijos no valoran lo que tienen. No se sacrifican como yo lo hice. No entienden el esfuerzo que costó construir todo esto”. Detrás de cada palabra hay frustración genuina, incluso dolor. Pero ese sentimiento viene de una mirada parcial sobre cómo pasa la riqueza y los valores de una generación a otra.

La realidad es incómoda, pero inevitable: el techo que los fundadores lograron alcanzar con décadas de sacrificio es, literalmente, el piso desde el cual sus hijos comienzan a caminar. Y esto no es un defecto del sistema familiar, sino su mayor logro.

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Cuando un empresario levanta su negocio desde cero, cada centavo ganado representa esfuerzo, altibajos y noches sin dormir. El coche de lujo que finalmente pudo comprar a los 50 años es un trofeo tangible de batallas ganadas. Pero ese mismo automóvil, aparcado en la casa donde sus hijos crecieron, es simplemente “el carro de papá”. Para ellos no simboliza victoria alguna porque nunca conocieron las batallas que hubo que vencer.

Aquí radica la paradoja del éxito empresarial familiar: cuanto mejor hacemos nuestro trabajo como fundadores, menos probable es que nuestros hijos comprendan visceralmente el valor de lo construido. No porque sean ingratos por naturaleza, sino porque alteramos exitosamente su realidad base. Modificamos su umbral de lo que es “normal”. Y ese era, precisamente, el objetivo.

¿Acaso no trabajamos incansablemente para que ellos no tuvieran que pasar lo que nosotros pasamos? ¿No era el sueño darles mejores oportunidades, mejor educación, una vida más cómoda? Entonces, ¿por qué nos sorprende cuando efectivamente viven esa vida que construimos para ellos?

El error no está en que los hijos no valoren. El error está en esperar que valoren algo de la misma manera que quien lo conquistó. Es como pedirle a alguien nacido en un país en paz que sienta gratitud por no estar en guerra. Puede entenderlo intelectualmente, incluso apreciarlo, pero nunca lo sentirá en sus huesos como quien vivió el conflicto.

La pregunta entonces no debería ser: “¿Por qué mis hijos no se sacrifican como yo?”, sino: “¿Cómo canalizo la energía de mis hijos desde su nuevo punto de partida?”. Porque si ellos comienzan donde nosotros terminamos, tienen el potencial de llegar mucho más lejos, siempre que comprendan que ese piso elevado no es un destino final, sino una plataforma de lanzamiento.

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Aquí es donde muchos fundadores fallan. Gastamos energía lamentando que nuestros hijos no revivan nuestro pasado, cuando deberíamos estar ayudándoles a construir su propio futuro. El sacrificio de la segunda generación no será idéntico al de la primera, y no tiene por qué serlo. Será diferente porque el contexto es diferente, las herramientas son diferentes y los desafíos son diferentes.

Haber elevado el umbral económico familiar no es solo meritorio, es extraordinario. Significa que cumplimos nuestra misión como padres y como empresarios. Pero con ese logro viene la responsabilidad de no convertir nuestro éxito en reclamo permanente hacia nuestros hijos.

El verdadero legado de una empresa familiar no se mide en cuánto logran los hijos apreciar el pasado, sino en cuánto logran construir sobre él. Y para eso, primero debemos reconocer una verdad simple: el techo que tanto nos costó alcanzar es su punto de partida. No su punto de llegada.

Celebremos eso, en lugar de lamentarlo.

Es autor del libro “De Hijos a Líderes” y coautor de “Pasar las Posta en la Empresa Familiar”. Es creador del modelo B2SMB Business to Small & Medium Business, sobre cómo venderle a las Pymes. Es socio y segunda generación en Quirós Consultores, estudio que este año cumple 40 años de trayectoria y que cuenta con oficinas en México, Argentina y Costa Rica, en donde además se desempeña como tercera generación de consultores. Durante los últimos 15 años capacitó a más de 15.000 dueños de empresas de todo Latinoamérica. Por su vasta experiencia, es convocado como columnista invitado en medios como Radio Continental y Diario Clarín (Argentina), Pulso Empresarial (Costa Rica), El ritmo de la mañana (República Dominicana) y Vanguardia MX (México). Es conferencista y director del Family Business Tour realizado en el EGADE de Monterrey en 2023. Fue elegido por Microsoft México como Facilitador del Customer Advisory Board de Pymes.

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