En los eventos de la vida y en mis relaciones no soy solamente víctima o agresor, las relaciones son complejas y hay que llevarlas a terapia
COMPARTIR
Encontrado por allí: “Ah, ya entendí. No hablan de lo que hicieron, hablan de cómo reaccionaste. Así, quien cometió la agresión termina siendo consolado, y quien puso el límite termina pidiendo perdón”.
Aquí se expresa una experiencia común que puede resultar de muchas otras formas. Y vuelvo al tema de responsabilizarnos por nosotros mismos en cualquier situación. Imaginemos que las dos personas están en un proceso terapéutico individual. La persona que se sintió agredida llevará a su terapia su experiencia y la trabajará. Tal vez se dará cuenta de que en efecto fue agredida y podrá tomar decisiones en cuanto a la relación que tiene con la persona agresora. Tal vez entenderá que al poner un límite tiene que aceptar también la reacción de la otra persona. Tal vez optará por cortar la relación. Tal vez se dará cuenta de que la otra persona actuó en un momento en que estaba particularmente sensible y que sobrerreaccionó. Puede darse cuenta de muchos factores que influyeron en el momento y en su manera de ver las cosas. Puede darse cuenta de que lo que escuchó no fue lo que la otra persona dijo. Puede valorar lo suficiente la relación para trabajarla, dialogando con la otra persona. Puede apreciar cómo este tipo de situación se repite en su vida de manera sistemática, dándose cuenta de que el factor común es ella.
La persona agresora llevará el tema a su terapia, su experiencia de haber ofendido, o bien de haber dicho o hecho algo, y su propia reacción ante la respuesta de la otra persona. Puede concluir que era necesario hablar o actuar de esa manera. Puede pensar que la reacción de la otra persona fue ofensiva. Puede darse cuenta de que tocó una fibra sensible. Puede ver que no era el momento adecuado. Puede ver que su manera de actuar pertenece a sus creencias y es un mecanismo de defensa. Puede concluir que su acción fue adecuada. Puede darse cuenta de que en momentos se ha sentido agredido por la otra persona o que esta experiencia es, en efecto, algo que le ha sucedido en más ocasiones.
Nada es tan simple. No es cuestión de culpar. Es cuestión de trabajar.