Expo Coahuila 2026: La tradición de la Feria de Saltillo en su nueva imagen

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Opinión
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Este año dio un vuelco inusitado. El gobernador Manolo Jiménez la revivió: renovó su antigua infraestructura y la amplió para darle un matiz impresionante

Sin que se sepa con certeza, se cree que la Feria de Saltillo inició a principios del siglo 18; lo cierto es que alcanzó, a lo largo de los años, gran renombre comercial.

Saltillo era una pequeña villa española con una población tlaxcalteca contigua y políticamente independiente, San Esteban de la Nueva Tlaxcala. Tras más de 200 años de convivencia y vecindad, ambas poblaciones hacían muchas cosas en común. Una de ellas era la famosísima feria del Saltillo, la tercera en importancia en la Nueva España, solamente por debajo de la de Acapulco y la de Jalapa.

Celebraciones en puerta. Tumbas y epitafios

La feria se realizaba anualmente en la plaza de la Nueva Tlaxcala, un espacio que se extendía desde el templo de San Esteban, en la actual calle de Ocampo, hacia el norte hasta la calle Pérez Treviño, incluyendo la hoy llamada calle Padre Flores y la plaza de toros que antaño se ubicaba donde se encuentra actualmente el Mercado Juárez. Hacia arriba alcanzaba al mercado El Parián, situado en la pequeña manzana que forman las calles Juárez, Morelos, Victoria y Allende, donde se encuentra una sucursal de BBVA.

Entre otras muchas cosas, en la feria se vendían sillas de montar, frenos, espuelas, reatas, tabaco, vinos, aceites, calzado, pieles, cereales, azúcar y piloncillo; telas, sombreros, cobertores, mantas y sarapes; imágenes de santos fabricadas por los tlaxcaltecas, las traídas de Europa y las tallas en madera estofada venidas desde Guatemala. Se ofrecían también mercaderías del Oriente y de Filipinas, que el Galeón de la China descargaba en el puerto de Acapulco y los comerciantes trasladaban desde allá a lomo de mula. Una parte importante de la feria la constituían los corrales, en los que se compraban y vendían reses, mulas, caballos, ovejas y cabras. No faltaban los puestos de fritangas, enchiladas, atole, champurrado, mole y barbacoa.

Alrededor de la feria había espectáculos de cómicos de la legua y circo, corridas de toros, carreras de caballos y palenques de gallos. Los juegos de azar eran muy socorridos y venían tahúres de todas partes. La villa española y el pueblo tlaxcalteca registraban un movimiento inusitado. Las casas y mesones no se daban abasto con los visitantes, por lo que las autoridades tenían que instalar barracas improvisadas para dar albergue a la gran cantidad de personas que llegaban a la feria. Así lo afirmó el padre Morfi en 1777, en su libro “Viaje de Indios y Diario del Nuevo México”.

Por su parte, José García Rodríguez, ilustre escritor saltillense, describió en su relato “Las Galindos”, de la década de 1930: “Llenaba la ciudad una gran muchedumbre de gente forastera, procedente de todas partes, que acudía a vender y a comprar, al husmo de lícitas empresas comerciales y de ganancias indebidas de los juegos de suerte –albures, ruleta, chuza, manitas, carcamanes–, no menos que al poderoso atractivo de comedias, funciones de circo, peleas de gallos y corridas de toros”.

En su historia de más de tres siglos, la Feria de Saltillo pudo sobrevivir a las dificultades surgidas de su propia naturaleza. Sin embargo, había perdido su atractivo: ya no había exposición ni venta de ganado, ni de otros productos y servicios. Los empresarios afirmaban que la feria recibía pocos visitantes, a pesar de que los organizadores hacían grandes esfuerzos para atraerlos con los artistas del momento. Pero este año dio un vuelco inusitado.

El gobernador Manolo Jiménez revivió la Feria de Saltillo. Renovó su antigua infraestructura y la amplió para darle un matiz impresionante: unió los elementos de gran tradición que la distinguían y los arropó con los que hoy marcan las formas de vida, empresa, comercio, competencia y comunicación. De este modo, la situó exactamente en el siglo 21 y en la pujante capital coahuilense.

‘Deslumbra’ Expo Coahuila en inauguración a influencers

La Expo Coahuila 2026 incluye el Festival Rodeo Saltillo y una feria gastronómica con una amplia oferta en la zona Smoke & Grill, estratégicamente ubicada a los costados de la Arena 8 Segundos. Asimismo, destaca la realización de diversas convenciones internacionales, entre ellas la Nacional Ganadera, así como exposiciones y subastas ganaderas, como la Exposición Nacional Angus, que dejará ver el potencial productivo y la calidad genética de la ganadería coahuilense.

El programa se complementa con actividades familiares, feria de artesanías y una cartelera musical inigualable con artistas nacionales e internacionales como Pesado, La Casetera, Julión Álvarez, Banda El Recodo, Sólido, Costumbre, Heartland y Brett Young.

Manolo Jiménez le cambió el rostro a la Feria de Saltillo y con ello le devolvió su prestigio y distinción.

Desde el año 2000 publica en VANGUARDIA su columna Desde mi Barrio, donde se ocupa preferentemente de temas locales.

En la UAdeC fue profesora del Ateneo Fuente y dirigió el Departamento de Difusión Cultural de la Unidad Saltillo. Posteriormente formó parte del equipo fundador del sistema de Universidades Tecnológicas de Coahuila. Desde su fundación en 1999, se ha desempeñado como coordinadora de Biblioteca y como directora general en el periodo 2021-2024, en el Centro Cultural Vito Alessio Robles, en Saltillo.

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