Envilecimiento de la justicia penal al servicio del poder

Opinión
/ 13 enero 2026

Recurrir a la detención arbitraria, con la participación de fiscalías, es un viejo recurso del poder que, en estos nuevos tiempos, puede utilizarse para amedrentar o extorsionar a un directivo de un importante medio de comunicación o para someter a un rector

El problema de la concentración de poder es que vuelve imposible su control. Resulta difícil que quien preside un gobierno, además de dirigir la complejidad de la administración pública y lo que ello implica, atienda los ámbitos legislativo, judicial y local. Prescindir de reglas que dan coherencia y orden al espacio público significa que el poder, en sus extremos, se convierta en una jungla donde impera el más fuerte: el que tiene mayor capacidad de influencia o de intimidación. Dos casos recientes ilustran, con claridad, que la justicia penal se instituye como recurso para dirimir diferencias o resolver exigencias de quienes gobiernan.

El viernes 9 de enero, en el aeropuerto de Monterrey, con un despliegue policiaco excesivo, fue detenido Armando Castilla, director de VANGUARDIA (Saltillo, Coahuila), ícono del periodismo independiente local: 36 agentes de la Fiscalía de Nuevo León y doce vehículos de la dependencia y de la Guardia Nacional participaron en el operativo para detener al empresario. Al día siguiente fue liberado por orden de un juez. A Castilla se le acusó de fraude, un delito fabricado por quienes litigan un caso mercantil que no ha sido resuelto y cuyos abogados tienen relación con la Fiscalía de Nuevo León.

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Historia conocida y recurso propio de la justicia a modo: fabricar delitos, comprar el favor de las fiscalías para llevar a la detención del particular y, en la cárcel, obligarlo a un acuerdo. Afortunadamente, en este caso hubo una defensa legal oportuna y eficaz mediante el juicio de amparo, pero eso no siempre ocurre. La Fiscalía de Nuevo León debe una explicación.

VANGUARDIA cumplió recientemente 50 años de su fundación. Armando Castilla padre fue su creador, con la participación siempre del entrañable y espléndido cronista y periodista, orgulloso saltillense, Armando Fuentes Aguirre, “Catón”, expresión del mejor periodismo nacional. Desde su inicio, VANGUARDIA ha sido referente de buen oficio: audaz, creativo, sin miedo, convirtiéndose en el diario con mayor ascendiente. Un actor incómodo para el poder, exitoso en todas sus etapas, incluida la actual, tan complicada para los medios por la revolución digital. VANGUARDIA, con Diana Galindo y su hijo Armando, ha transitado venturosamente a esta nueva etapa.

Otro caso sumamente preocupante del uso de la detención arbitraria ocurrió el lunes 12 de enero, con la aprehensión del rector de la Universidad Autónoma de Campeche, José Abud, en la ciudad de Campeche. A los viejos usos policiacos, le plantaron droga en su vehículo para justificar la detención. La Fiscalía afirma que fue detenido en su vehículo a raíz de una denuncia anónima, explicación inverosímil. El rector Abud se ha resistido a la pretensión de la gobernadora Layda Sansores de que la Universidad ceda al gobierno local la propiedad del estadio de béisbol Nelson Barrera, sede del equipo Piratas de Campeche. En ocasiones anteriores, ya había sido objeto de presiones; agredido en el programa de la gobernadora, llamado “Martes del Jaguar”, fracasada réplica de la nefasta mañanera de López Obrador. Asimismo, la Universidad recibió repetidas auditorías; todas puntualmente solventadas.

Actualmente, la Universidad está en proceso de designar a un nuevo rector. José Abud ha insistido en la necesidad de defender a la casa de estudios de la interferencia política y del patrimonio universitario. Se señala a Gerardo Sánchez Sansores, sobrino de la mandataria y funcionario con mayor influencia, como responsable de la embestida contra la UAC. Hasta estas horas, el rector continúa detenido e incomunicado, situación que podría prolongarse hasta que se designe a un nuevo rector.

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Los casos de Castilla y Abud no son excepción ni accidente; son muestra del deterioro de la justicia. La presidenta Claudia Sheinbaum es responsable en la medida en que concentró el poder. Recurrir a la detención arbitraria, con la participación de fiscalías, es un viejo recurso del poder. Hoy, en estos nuevos tiempos, puede utilizarse para amedrentar o extorsionar a un directivo de un importante medio de comunicación o para someter a un rector de la universidad pública de una entidad, permitiendo que la autoridad influya en el destino de una institución autónoma.

Ambos casos ilustran un grave problema de la justicia penal en un país marcado por la impunidad: fiscalías incapaces de cumplir su cometido de combatir el delito y, en no pocos casos, coludidas con criminales. El envilecimiento de la justicia penal al servicio del poder político o económico. La ley de la selva.

Licenciado en Derecho Facultad de Jurisprudencia UAC. Maestría y Estudios de Doctorado en Gobierno por la Universidad de Essex, Inglaterra.

Ha sido Catedrático en el ITAM; en el ITESM; en el CIDE; y en la Universidad Anáhuac.

En 1997 a 2000 titular de la Asesoría Política en la Presidencia del doctor Ernesto Zedillo.

Desde 2005 director general del Gabinete de Comunicación Estratégica

Columnista Juego de Espejos en Milenio Diario, Bloomberg-El Financiero y en SDP Noticias, Código Libre y en la Revista Peninsular. Coautor de varios textos en materia electoral y estudios históricos.

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