Este señor don Ricardo

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Opinión
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Don Ricardo halló un nicho a medio camino entre la historia y la literatura. Produjo entonces cosas divertidísimas

Me habría gustado conocerlo. Dicen que era de buen trato, uno de esos hombres que encantan a las damas y agradan a los caballeros. Su conversación, traviesa, hacía soltar la risa a quienes con él charlaban.

Don Ricardo Palma... Cuando uno lo lee, goza y aprende. Señal es ésa de buen escritor y de buena persona. Nació en 1833, en Perú. De joven fue poeta –¿quién no lo ha sido?–, y escribió cosas de gran romanticismo que publicó en un libro de nombre poco original: “Pasionarias”. Cien poetas al menos de habla hispana habrán publicado sus versos en un libro con tal nombre.

https://vanguardia.com.mx/opinion/una-gran-tragedia-FG22355055

Después dio un viraje de 180 grados y empezó a escribir cosas de Historia, muy serias ellas y casi todas de notable intrascendencia. Publicó unos “Apuntes para la historia de la Biblioteca de Lima”. Ni a los bibliotecarios de Lima les interesó ese libro.

Después se hizo el milagro. Don Ricardo halló un nicho a medio camino entre la historia y la literatura. Produjo entonces cosas divertidísimas, y al mismo tiempo de mucha observación y gran sentido. Inventó un género al cual puso de nombre “tradiciones”, y con él hizo relatos que entretienen y al mismo tiempo instruyen.

Fue un gran romántico este señor don Ricardo y, por lo tanto, un gran liberal. (Los clásicos tiraban siempre a conservadores). Admirador de Voltaire, hombre amargo y amargoso, fue librepensador y anticlerical, pero practicó la amable virtud de la tolerancia. Mucha diferencia hay entre él y otro gran tradicionista, nuestro Artemio de Valle Arizpe. El peruano hace sus relatos sin compartir las creencias religiosas y políticas de la época, y eso lo vuelve observador externo que a veces juzga las cosas con ironía despiadada. Don Artemio, en cambio, católico, clásico y conservador, parece testigo de lo que narra, y aun participante, y si a veces usa de ironía, le pone siempre un velo de ternura.

Tenía don Ricardo Palma muy buenas ideas. Decía que para poder escribir bien hay que saber versificar. Es decir, hay que haber escrito versos medidos y rimados, pues eso da al escritor el sentido del ritmo y la eufonía. En esto coincide con Verlaine, quien afirmaba que el escritor debe poner la música por encima de todo. “Versificar –decía Palma– es un solfeo para aprender a manejar bien la prosa”.

Tenía mucho sentido del humor el señor Palma. Fundó una sociedad cuyo único propósito era que los socios se reunieran a contar cuentos picantes, es decir, colorados. “La Broma” se llamaba esa traviesa cofradía. Una noche, los siete integrantes de la asociación decidieron nombrar por votación secreta al presidente de la misma. Se contaron los votos. Cada uno de los socios sacó uno. ¡Todos votaron por sí mismos!

https://vanguardia.com.mx/opinion/el-embrujo-de-brujas-CB22326554

Voy a poner ahora aquí algunas frases o aforismos que saqué de las “Tradiciones Peruanas” de don Ricardo Palma:

- Las amistades son bienes muebles; los odios son bienes raíces.

- Un sartenazo, si no duele, tizna.

- Una cosa es ser tambor, y otra ser tamborilero.

- “Usted y su marido

van a Linares

a comprar cinco bueyes.

Vendrán tres pares”.

- “Era una de esas mujeres que con una mirada le dicen al prójimo: ‘¡Dése usted preso!’...”.

¡Qué deleitoso es don Ricardo Palma! Leerlo es sonreír, y al mismo tiempo aprender.

Escritor y Periodista mexicano nacido en Saltillo, Coahuila Su labor periodística se extiende a más de 150 diarios mexicanos, destacando Reforma, El Norte y Mural, donde publica sus columnas “Mirador”, “De política y cosas peores”.

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