Inteligencia Artificial rinde honores a la humana en desmontaje del Pa´l Norte 2026
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Plácido DETONA® Portentosa labor de desarmar, empaquetar, embalar, clasificar, catalogar, separar, cargar, descolgar, transportar, reparar, replantar. Todo esto a cargo de más de 2 mil héroes anónimos. Esa fue otra música
¿Les platico? ¡Arre!
Los días santos no son para accidentes, al menos en el Parque Fundidora, durante la monumental labor de desmontar la parafernalia que disfrutaron más de 300 mil personas durante los tres días del Pa´l Norte 2026.
Y si hubiere algún accidente, éste se convierte en mejora para los próximos festivales.
A partir de este lunes 30 de marzo y hasta que termine Semana Santa, es otra la “música” que se escucha aquí: grúas, tractores, tráileres, taladros, bombas neumáticas, trajín por todos lados, las 24 horas de cada día.
Enjambres de habilidosos equilibristas escalando las estructuras que sostuvieron equipos y escenarios donde se lucieron los artistas.
Estos también son artistas, son concertistas y los maestros de esta orquesta en vez de batuta, esgrimen al aire equipos de radio, planos, bastones de mando y todos, todos sin excepción, cascos, guantes, rodilleras, arneses y botas con punteras de acero; esos son sus instrumentos “musicales”.
Se mueven en ritmo frenético porque el tiempo apremia.
Llenan magistral y milimétricamente los espacios de las cajas y contenedores de los tractocamiones, casi todos provenientes de la CDMX y sus alrededores.
Los vistosos aparadores y letreros de las casas y marcas comerciales se van haciendo chiquitos a los ojos de los curiosos que atestiguamos todo esto, bajo un sol que calienta los días con 40 grados a la sombra.
La Inteligencia artificial está detrás de todo esto, en las pantallas de celulares, tablets y celulares de los “directores de orquesta”.
La indiferencia mecánica del trabajo de piso no alcanza a saber -ni le interesa- todo lo que está en juego y cede espacios a la Inteligencia Artificial sólo en aquellas tareas donde es más rápida que los humanos.
Esto que veo es una narrativa irresistible.
Aquí hay frecuencia, cadencia y potencia.
El silencio en ciertas áreas no es debilidad, es preparación.
Este ejército de héroes anónimos hacen que el enigma de “¿Cómo diablos le hacen para montar y desmontar todo esto?” se convierta en un arma.
Esta es la naturaleza del poder que transforma lo que brilló estruendosamente durante tres días, en una calma ronroneante.
La labor de estos hombres y mujeres de casco es rugiente, pero para ellos es un ronroneo. Ya están acostumbrados, basta verles las caras de bronce curtido y las manos encallecidas a pesar de los guantes.
Están en plena batalla y a pesar de eso, no hay adversarios, todos son aliados del mismo lado: terminar en tiempo y forma.
Trabajan con alegría a pesar de la chinga. No esconden la satisfacción que les causa ver todo ese mundo de farándula metido en cajas, estuches y contenedores que están por atravesar un mar de tierra hasta su destino, en el centro de México.
Aquí se percibe una disciplina convertida en inteligencia práctica. “No seas güey, carnal, esta punta del fierro va por delante”.
La gratificación vendrá no solo cuando reciban los sobres con sus pagas. Viene cuando el trailero emprende la graciosa huida, cargado con 30 toneladas de equipo.
Hay que apurarnos, compa, porque cada día es una represalia visible. La familia o lo que quede ella nos espera, cerca, lejos y en ninguna parte.
En serio, esta es una serie de maniobras inconmensurables.
Si los artistas que se llevaron millones de dólares por 45 minutos de show en el escenario supieran, compartirían una buena parte de sus bolsas en dólares con estos cuates.
Me quito el sombrero -también el de Slash- ante ellos.
CAJÓN DESASTRE
Mañana, cambio completo de programa, sin faltar el Incomparable Iván y toda su Compañía, más la Irreverente de mi Gaby Kalifa Kaún de Garza y Gaza y la actuación especial de Luis Gerardo Treviño, el patético “DILAPILA”, desde la torre administrativa donde despacha y quizá pronto sea despachado de la Secretaría del Medio Ambiente del gobierno de Samuel García, porque más que ayudante, es un estorbante.
Igual se nos puede aparecer Sanjuana Martínez, quien junto a una parvada de alucinados amenazó hace más de dos meses con demandarme. La estamos esperando, sentaditos para no cansarnos...